Lo último ya no es doparse, sino dopar al rival para que lo descalifiquen

Un piragüista japonés ha sido sancionado ocho años sin competir por poner esteroides en la bebida de un rival y truncar su calificación para Tokio 2020

0
396

El piragüista japonés sancionado ocho años sin competir por poner esteroides en la bebida de un rival y truncar su calificación para Tokio 2020 ha dicho que “lamenta sinceramente” el incidente, que podría costarle una suspensión de por vida.

Yasuhiro Suzuki, de 32 años, una de las figuras más importantes del piragüismo nipón, se disculpó “por haber generado dudas” sobre la integridad deportiva de Seiji Komatsu, de 25 años, al inyectar un anabolizante en su bebida para que fuera descalificado por dopaje, en una carta manuscrita recogida por los medios locales.

“No hay duda de que toda la culpa es mía”, dijo Suzuki sobre el incidente sucedido el pasado septiembre en una competición nacional de clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, al que calificó como “un acto inapropiado como atleta” y del que responsabilizó a su “falta de esfuerzo” e “insuficiente habilidad”.

Suzuki, quien dijo en la misiva difundida por su abogado que no puede ofrecer los detalles del caso por estar bajo investigación, también se disculpó con “las personas implicadas en la promoción de los Juegos Olímipicos de Tokio y su compromiso por lograr cero dopaje”.

La conducta de Suzuki hizo que el piragüista saboteado, Komatsu, también fuera temporalmente suspendido por dar positivo.

Pese a que la sanción fue levantada, los resultados de Komatsu en la competición nacional -en la que quedó primero en la categoría de individuales- fueron anulados, por lo que el piragüista se ha volcado en mejorar su puntuación para clasificarse para Tokio 2020.

El caso salió a la luz después de que la Agencia Antidopaje de Japón (JADA) diera a conocer la sanción de Suzuki esta semana, una castigo temporal que la Federación nipona de Piragüismo sopesará si convertir en permanente.

El incidente ha supuesto un duro revés para la Federación nipona, que planeaba utilizar los Juegos Olímpicos de Tokio como un escaparate para popularizar la práctica de este deporte a nivel nacional.

Lo último ya no es doparse, sino dopar al rival para que lo descalifiquen
Valora este artículo

Dejar respuesta