«Ayuno de dopamina» para mejorar la productividad y el rendimiento laboral

El "ayuno de dopamina" durante las vacaciones estivales, que se consigue al eliminar el uso de dispositivos tecnológicos y herramientas digitales, permite aumentar la productividad y el rendimiento laboral

0
1235
dopamina
Una usuaria de redes sociales.

Rebeca Palacios. EFE | El «ayuno de dopamina» durante las vacaciones estivales, que se consigue al eliminar el uso de dispositivos tecnológicos y herramientas digitales, permite aumentar la productividad y el rendimiento laboral, ha asegurado a Efe la experta en adicciones tecnológicas, Teresa Sánchez.

La directora del título Experto Universitario en Intervención en Adicciones Tecnológicas y Drogodependencias de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) ha explicado que la dopamina, conocida como la hormona del placer, es un neurotransmisor que se activa en el área de recompensa del cerebro.

«Cada vez que alguien da un ‘like’ a alguna publicación en nuestras redes sociales, aumentan los pulsos de dopamina de nuestro sistema mesolímbico», ha relatado.

Pero esos pulsos son «cortos», por lo que siempre «dejan ganas de más», que, según esta experta, se traduce a la situación de quedarse «más enganchado» con las redes sociales.

«Esto es similar a cuando a alguien le gusta mucho una comida concreta, como, por ejemplo, el chocolate, y es incapaz de comer solo una onza y le cuesta mucho parar porque nuestra dopamina nos demanda más y más», ha indicado.

Por ello, el «ayuno de dopamina» consiste en utilizar diversas técnicas psicológicas, ha detallado, para «poner en pausa esos pulsos de dopamina, pero no eliminarlos, porque sería algo imposible».

Así, rechazando de forma voluntaria el uso de redes sociales o aplicaciones se puede «controlar» la reacción como ser humano hacia esos estímulos.

Si una persona es incapaz de evitar consultar continuamente el teléfono móvil para comprobar sus actualizaciones en las redes sociales mientras debería dedicar su tiempo a trabajar o estudiar, Sánchez recomienda colocar el teléfono en un lugar alejado, al que le sea difícil acceder.

«De este modo, se evita caer en el estímulo que llama la atención y que quita el foco para estar concentrado en el estudio o el trabajo», ha indicado.

Otra técnica recomendada por esta experta en adicciones tecnológicas es «la exposición con prevención de respuesta», que consiste en exponerse al estímulo, pero haciendo una actividad completamente diferente.

En lugar de coger el teléfono para ponerse a ver vídeos cortos, algo que puede llegar a prolongarse durante un par de horas «sin darse cuenta», recomienda dar paseo, quedar con alguien o dedicarse a alguna tarea doméstica.

Ha constatado que, en los últimos años, las aplicaciones y redes sociales se han «diversificado» para captar a nuevos públicos, de modo que se han ampliado las franjas de edad de usuarios.

Esto ha provocado que el «mal uso de las tecnologías» ya no solo se produce entre los adolescentes y se ha ampliado a personas con más de 30 años, ha indicado.

En el ámbito de la búsqueda de una pareja, por ejemplo, se ha detectado que hay personas que son incapaces de relacionarse en la vida real al margen de las aplicaciones de citas.

Sánchez ha censurado que el teléfono móvil se haya convertido en «el regalo estrella para las comuniones», ya que ella considera que un niño de 9 o 10 años no necesita un teléfono propio.

«No se puede establecer una edad concreta para comenzar con el uso de las tecnologías, depende mucho de la madurez de la persona, ni se puede demonizar su uso, porque bien utilizadas, las tecnologías son una buena herramienta educativa», ha subrayado.

El problema es, a su juicio, cuando no se controla el uso de las tecnologías ni se conocen los efectos negativos que pueden llegar a causar, especialmente en las edades más tempranas.

«La tecnología es sí misma es inocua. Su uso no genera un efecto directamente nocivo en la salud, como ocurre con el tabaco u otras sustancias tóxicas, por ejemplo. Dejar totalmente la tecnología sería imposible en el mundo actual, pero se puede entrenar a las personas mas enganchadas para que controlen su uso», ha concluido.