Calendarios de adviento, cuenta atrás para Nochebuena

Los calendarios de adviento, con una sorpresa para cada día entre el 1 y el 24 de diciembre, añaden un toque cotidiano de ilusión los días antes de Navidad

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El calendario de adviento añade sorpresa e ilusión a la Navidad. Foto cedida por Sellmer.

Purificación León | EFE | Podemos esperar con impaciencia el día de Navidad o podemos disfrutar de la espera. En Centroeuropa se decantan claramente por la segunda opción, tanto que el periodo de adviento es allí una época especialmente entrañable.
En el cristianismo, el adviento es el comienzo del año litúrgico y comprende las cuatro semanas anteriores al 24 de diciembre (Nochebuena). Se trata de un periodo de preparación espiritual para la llegada del niño Jesús.

En los países del centro del continente europeo estas fechas se viven con una alegría especial.

Cuenta atrás para  Navidad.  

Cuando se acerca el mes de diciembre, comienzan los tradicionales mercados navideños y el aire se llena de aromas a vino caliente especiado y dulces típicos.

Los calendarios de adviento, con su pequeña sorpresa diaria entre el 1 y el 24 de diciembre, hacen que esperar la Navidad sea todavía más ameno.

Esta tradición nació en Alemania, donde los más pequeños de la casa solían hacer marcas con tiza en las puertas o en las paredes y luego iban borrando una marca cada día durante la temporada de adviento.

También solían colocar pajitas en un pesebre a diario hasta tener preparada una cuna para el niño Jesús la víspera de Navidad.

LAS PRIMERAS REFERENCIAS
Una de las primeras referencias a los calendarios de adviento procede de un libro infantil escrito por Elise Averdieck.

Típico con paisaje nevado.

“Por la noche, cuando la pequeña Elisabeth se va a la cama, su madre le habla de la historia de la Navidad y aprenden y cantan muchos villancicos. Cada noche se añade una imagen y los niños saben que, cuando hay 24 imágenes en la pared, la Navidad ha llegado”, narra este libro editado en 1851.

La tradición de hacer marcas en la pared o colocar 24 imágenes religiosas, acabó por dar paso a los calendarios de adviento comerciales.

El primero de ellos se publicó en Hamburgo en 1902, aunque no era un calendario de adviento propiamente dicho sino un reloj. Tenía una manecilla de latón y los números comenzaban en el trece. Sus paneles contenían, principalmente, versos de villancicos.
Sin embargo, suele considerarse a Gerhard Lang como el pionero de los calendarios de adviento impresos.

Cuando era pequeño, su madre solía darle 24 dulces colocados en una caja de cartón y le permitía comer uno cada día durante el periodo de adviento.

Valiéndose de sus recuerdos de infancia, en 1908 sacó a la venta un calendario de este tipo, pero sustituyendo los dulces por dibujos coloridos que podían recortarse y pegarse en una caja de cartón.

Ya en la década de 1920, modificó sus calendarios para incluir unas puertas que, al ser abiertas, desvelaban un obsequio, lo que supuso un gran éxito comercial.

DESPUÉS DE LA GUERRA
Durante la II Guerra Mundial, los calendarios de adviento dejaron de circular. En 1945, el editor de Stutgart Richard Sellmer obtuvo un permiso de las fuerzas de ocupación estadounidenses para imprimir y vender calendarios de adviento.

El primer calendario prenavideño de este tipo en la posguerra se tituló “Die kleine Stadt” (la pequeña ciudad) y todavía se puede comprar hoy en día.

«Little town» fue el primer calendario de adviento creado por Richard Sellmer tras la II Guerra Mundial. 

Richard Sellmer lo dibujó a mano en la sala de estar de su casa en Schmellbachstrasse, frente al actual edificio de la empresa Sellmer, que hoy dirige la tercera generación de la familia.

Una dulce tradición navideña. Sellmer.

A pesar de que la temporada de adviento ya había comenzado cuando Sellmer imprimió su “pequeña ciudad”, este primer calendario tras el conflicto bélico logró una gran acogida.

El éxito se repitió en sucesivas temporadas, también con otros diseños. De hecho, el editor financió la restauración de las vidrieras de la iglesia colegiata de su ciudad, que había sido bombardeada durante la guerra, con los beneficios del calendario titulado “Alt Stuttgart” (el viejo Stuttgart).

UNA TRADICIÓN MUY VIGENTE
En la actualidad, los calendarios de adviento Sellmer muestran paisajes nevados, estampas navideñas, imágenes religiosas como el portal de Belén o la adoración de los reyes magos, escenas inspiradas en la época victoriana y monumentos emblemáticos de distintas ciudades alemanas.

La mayoría de ellos ocultan una imagen tras cada una de las ventanas. Otros, en cambio, esconden un pequeño bombón de chocolate.

Una deliciosa sorpresa para cada día. 

En Alemania, el mes de diciembre no sería igual sin sus calendarios de adviento. De hecho, algunas ciudades los preparan a lo grande.

Es el caso de Hanau, en el estado de Hesse, la ciudad natal de los hermanos Grimm. Todos los años, su ayuntamiento se transforma en un gigantesco calendario de adviento. Cada noche, se abre una nueva ventana con motivos iluminados tomados de los cuentos de los hermanos Grimm.
La tradición germana de los calendarios de adviento ha ido extendiéndose poco a poco. En el Reino Unido y Estados Unidos ya ha alcanzado un éxito notable y también comienza a hacerse presente en otros lugares.

No en vano, muchas empresas han creado versiones modernas de este emblema navideño. Entre las más extendidas están las que elaboran las diferentes marcas de chocolate, con una dulce tentación esperando detrás de cada ventana.

También se pueden encontrar calendarios de adviento de juguetes, de productos cosméticos, de cervezas y de los más diversos artículos.

Además, existe la opción de elaborar los calendarios en casa y rellenarlos con 24 detalles pensados para cada uno de los miembros de la familia. Deben estar preparados la última noche de noviembre pues a partir del día 1 de diciembre hay que abrir una puerta o desenvolver un paquetito cada día.