«Come mierda», un libro para cambiar el «desolador panorama» de la nutrición

Tratar de cambiar el "panorama desolador actual" de la nutrición y la salud pública es uno de los objetivos del libro "Come mierda"

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Comida sana

Tratar de cambiar el «panorama desolador actual» de la nutrición y la salud pública es uno de los objetivos del libro «Come mierda», en el que el nutricionista Julio Basulto denuncia «las arrolladoras consecuencias de los comestibles malsanos», que causan la muerte a 11 millones de personas al año en el mundo.

Así lo ha explicado Basulto en una entrevista con Efe en la que ha reclamado «políticas públicas integrales y no parches» para fomentar la alimentación sana, entre las que destaca la regulación de la publicidad encubierta de los productos malsanos o la reducción de los niveles de sal y azúcar en ellos.

Insiste el autor de «Come mierda» (Penguin) en que hay que evitar las bebidas azucaradas y los cárnicos procesados y comer fruta fresca, verduras, legumbres o frutos secos, y advierte a la población de que sus decisiones alimentarias están movidas por hilos de industrias que mueven multimillonarios intereses.

MANUAL PARA LOS RESPONSABLES SANITARIOS

Es un libro basado en evidencias científicas con un título «chocante» que pretende ser un manual de referencia para los responsables sanitarios, según el autor, quien lamenta llevar varios años «predicando en el desierto».

«La RAE permite utilizar la palabra mierda para un paraguas de mala calidad. ¿Por qué no se puede utilizar con la comida malsana que nos rodea y que tiene una mala calidad nutricional?, se pregunta Basulto, al reclamar que se limen los conflictos de intereses respecto a la alimentación.

En este sentido, critica que la industria alimentaria esté implicada en la toma de decisiones políticas respecto a la alimentación, lo que deja a los que tienen que legislar tengan las manos atadas.

Además, aboga por un cambio en el precio de los alimentos porque «no puede ser que sea más caro comer sano y hacerlo de forma malsana más barato» y por una transformación en la «disponibilidad para que sea más fácil comer bien y más difícil comer mal».

Apuesta también por regular la publicidad de los productos malsanos, principalmente la «encubierta» que reciben los menores en las películas, las series o en las redes, así como promover la lactancia materna y limitar la publicidad de la artificial.

ALIMENTOS SEGUROS, INOCUOS Y SANOS

Distingue el nutricionista entre los alimentos seguros (los que no intoxican), los inocuos (que no dañan la salud a largo plazo) y los sanos (que dan mucha salud de forma indiscutible).

«En los supermercados hay muchos alimentos seguros, pero el 31,7 % de las calorías que tomamos vienen de alimentos que no son inocuos, es decir que a largo plazo pueden tener consecuencias. Y no solo para patologías más leves, como la caries, sino para otras más graves como las cardiovasculares o algunos tipos de cáncer, relacionados con la alimentación», explica el nutricionista.

LA LUCHA DE LOS NUTRICIONISTAS CONTRA LOS ULTRAPROCESADOS

Explica Basulto que los alimentos ultraprocesados no tienen vitaminas, minerales o fibra dietética natural y sí grandes cantidades de sal, demasiado azúcar, harina refinada, grasas malsanas y demasiados potenciadores del sabor.

Algo que no es conveniente para una sociedad que en su 95 % ingiere el doble del máximo de azúcar que debería tomar.

También rechaza los potenciadores de sabor, a los que califica como «un golpe de traición para nuestro paladar», al detallar que «nos acostumbramos a sabores demasiados potentes y luego la fruta, por ejemplo, no nos sabe a nada».

DESIERTOS Y CIÉNAGAS DE ALIMENTOS

El libro del nutricionista alerta sobre los «desiertos de alimentos, aunque reconoce que en España no existen, a diferencia de lo que sucede en estados Unidos, donde «hay zonas en las que no puedes de ninguna manera comprar un alimento sano o si puedes localizarlo es ultra caro y no está en un buen estado de maduración».

Sin embargo, denuncia que en España, a pesar de que es fácil encontrar alimentos sanos, y si son de temporada relativamente baratos, también existe un marketing potentísimo y depredador de productos malsanos muy baratos.

Y alerta de que a la salida de las escuelas suele haber un montón de tiendas con productos malsanos, así como de las trampas que encontramos en los supermercados, donde «encontrar la fruta y la verdura, a veces es una auténtica odisea», ya que llegas a ellas tras pasar por el lineal de las bebidas y los lácteos azucaradas, las patatas fritas o las bebidas alcohólicas. EFE

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