Congelado y vivo durante 240 siglos

Un equipo ruso de investigadores ha descubierto que estas criaturas, no solo pueden soportar el congelamiento durante algunos años, ¡sino incluso durante siglos!, ya que son capaces de permanecer congelados durante al menos 240 siglos y sobrevivir

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Rotífero bdeloideo del género Adineta recuperado del permafrost, vista lateral (foto Michael Plewka, www.plingfactory.de).

Animales multicelulares tan pequeños que se necesita un microscopio para poder verlos. Así son los rotíferos bdeloideos que son conocidos por ser muy resistentes y capaces de sobrevivir a la sequedad ambiental, a la inanición, a la falta de oxígeno y a las temperaturas extremadamente frías.

Ahora, un equipo ruso de investigadores ha descubierto que estas criaturas, no solo pueden soportar el congelamiento durante algunos años, ¡sino incluso durante siglos!, ya que son capaces de permanecer congelados durante al menos 24.000 años y sobrevivir, según informan en la revista científica ‘Current Biology’ .

Estos rotíferos han sido encontrados en Siberia, en la parte asiática oriental de la Federación Rusa, una de las regiones más frías del planeta, en una capa de suelo llamada ‘permafrost’ en la que la temperatura ha estado por debajo de cero ininterrumpidamente durante miles de años, aunque no esté siempre cubierta de hielo o nieve.

Los investigadores encontraron los rotíferos bdeloideos al perforar el hielo de una región ártica al noroeste de Siberia a unos 3,5 metros de profundidad, alcanzando el ‘permafrost’ que, según los investigadores, funciona como un gran frigorífico muy seco, anóxico (con una falta casi total de oxígeno) y estable.

Al descongelar a esos rotíferos en el laboratorio, pudieron observar cómo los diminutos animales multicelulares se movían, alimentaban y reproducían, es decir que estaban vivos.

En investigaciones anteriores los rotíferos (bdelloid rotifer) habían sobrevivido hasta diez años al ser congelados entre 0 y 20 grados centígrados bajo cero (-20°C), según Stas Malavin, investigador del Laboratorio de Criología del Suelo del Instituto de Problemas Fisicoquímicos y Biológicos en Ciencias del Suelo (ISTC), en Pushchino, Rusia.

En este nuevo estudio los científicos rusos utilizaron las técnicas de datación por radiocarbono, mediante las cuales determinaron que los rotíferos que recuperaron del permafrost ártico siberiano, tenían una antigüedad varios miles de veces superior a las que se conocían científicamente hasta el momento.

El Laboratorio de Criología del Suelo del ISTC (www.istc.int/en/institute/8700) está especializado en el aislamiento de organismos microscópicos del antiguo permafrost siberiano y utiliza una plataforma de perforación en algunos de los lugares más remotos del Ártico para recoger sus muestras.

MILES DE AÑOS EN SUSPENSIÓN METABÓLICA.

Este estudio “es la prueba más sólida a fecha de hoy de que los animales multicelulares podrían pasar decenas de miles de años en criptobiosis, un estado en el que el metabolismo está casi completamente detenido», según explica Malavin.

El de este rotífero pare ser un caso extremo de criptobiosis, un estado de latencia o suspensión metabólica en el que entran algunos seres vivos en condiciones medioambientales adversas y durante el cual se detienen las reacciones químicas de sus células para obtener los nutrientes y la energía que necesitan para crecer, desarrollarse, reproducirse y sostener la vida.

Un organismo puede vivir en estado criptobiótico hasta que las condiciones medioambientales vuelvan a ser adecuadas para su vida.

Según los investigadores, anteriormente se habían identificado casos de criptobiosis en microbios unicelulares y se han revivido gusanos nematodos extraídos del permafrost del noreste de Siberia, en sedimentos de más 30.000 años de antigüedad.
En los hábitats naturales permanentemente congelados algunos organismos pueden conservarse durante cientos o decenas de miles de años, explican.

“Algunos musgos y plantas también se han regenerado después de muchos miles de años atrapados en el hielo”, aseguran.

Los tallos del musgo antártico volvieron a crecer con éxito a partir de una muestra de más de un milenio de antigüedad cubierta por el hielo durante unos 400 años, y se han regenerado plantas enteras de campiña a partir de semillas conservadas en un permafrost de unos 32.000 años de antigüedad, señalan.

“Ahora, el equipo del ISTC acaba de añadir a los rotíferos a la lista de organismos con una notable capacidad para sobrevivir, aparentemente indefinidamente, en un estado de animación suspendida debajo del paisaje helado”, enfatiza Malavin.

UN SER QUE LLEGÓ DESDE EL FRÍO Y EL PASADO.

“Este es el caso más largo de supervivencia de un rotífero en estado de congelación”, según Malavin.

Una vez descongelado, el rotífero, del género Adineta, pudo reproducirse continuamente en laboratorio mediante un proceso conocido como partenogénesis, un modo de reproducción que consiste en la formación de un nuevo ser a partir de la división reiterada de células sexuales femeninas sin fecundar, es decir que no se han unido previamente con gametos masculinos.

Para seguir el proceso de congelación y recuperación del antiguo rotífero, los investigadores congelaron y luego descongelaron a docenas de rotíferos en el laboratorio.
Los estudios mostraron que los rotíferos podían resistir la formación de cristales de hielo que ocurre durante la congelación lenta, lo cual sugiere que estos seres multicelulares disponen de algún mecanismo para proteger sus células y órganos del daño causado por las temperaturas extremadamente bajas.

«La conclusión de esta investigación es que un organismo multicelular puede congelarse y conservarse como tal durante miles de años y luego volver a la vida, lo cual es el sueño de muchos escritores de ciencia ficción», señala Malavin.

«Cuanto más complejo es el organismo de un ser vivo, más complicado es conservarlo vivo congelado y actualmente esto no resulta posible para los mamíferos”, asegura.

“Sin embargo, el haber observado una criptobiosis de miles de años en un organismo con intestino y cerebro, aunque sea microscópico, puede considerarse un gran paso adelante”, destaca.

“Todavía no está claro qué es lo que un organismo vivo necesita para poder sobrevivir en el hielo incluso durante unos pocos años y si el salto a una supervivencia de miles de años marca una gran diferencia en esa capacidad”, señala Malavin, quien puntualiza que responder a esa pregunta requerirá más estudios.

Los investigadores del ISTC adelantan que continuarán explorando muestras del Ártico en busca de otros organismos capaces de experimentar una criptobiosis a largo plazo.

Esperan que ampliar los conocimientos sobre estos pequeños animales multicelulares ofrezca pistas sobre cómo conservar mejor mediante el frío extremo, las células, los tejidos y órganos de otros animales, incluidos los seres humanos.
Por Daniel Galilea
EFE/REPORTAJES

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