Las creencias en la brujería están muy extendidas y son muy variables en todo el mundo

Entender las creencias de la gente en la brujería puede ser importante para la elaboración de políticas y otros esfuerzos de compromiso con la comunidad

0
1330
Bruja (Myriams-Fotos en Pixabay).

EP | Una nueva investigación, que ha compilado datos para recoger cuantitativamente las creencias en la brujería en países de todo el mundo, ha revelado que están muy extendidas pero son muy variables en todo el planeta, según publican los investigadores en la revista de acceso abierto ‘PLOS ONE’.

Numerosos estudios anteriores realizados en todo el mundo han documentado las creencias de la gente en la brujería, es decir, la idea de que ciertos individuos tienen habilidades sobrenaturales para infligir daño.

Entender las creencias de la gente en la brujería puede ser importante para la elaboración de políticas y otros esfuerzos de compromiso con la comunidad, señalan los autores. Sin embargo, debido a la falta de datos, no se han realizado análisis estadísticos a escala mundial sobre estas creencias.

Para profundizar en el conocimiento de las creencias sobre la brujería, Boris Gershman, de la American University de Washington (Estados Unidos), recopiló un nuevo conjunto de datos que recoge dichas creencias entre más de 140.000 personas de 95 países y territorios.

Los datos proceden de encuestas presenciales y telefónicas realizadas por el Centro de Investigación Pew y organizaciones de encuestas profesionales entre 2008 y 2017, que incluían preguntas sobre las creencias religiosas y la creencia en la brujería.

Según el conjunto de datos, más del 40% de los participantes en la encuesta dijeron creer que «ciertas personas pueden lanzar maldiciones o hechizos que hacen que le ocurran cosas malas a alguien». Las creencias sobre la brujería parecen existir en todo el mundo, pero varían sustancialmente entre los países y dentro de las regiones del mundo. Por ejemplo, el 9% de los participantes en Suecia declaró creer en la brujería, frente al 90% en Túnez.

Utilizando este conjunto de datos, Gershman llevó a cabo una investigación de varios factores a nivel individual asociados a las creencias en la brujería. Este análisis sugiere que, aunque las creencias son transversales a los grupos sociodemográficos, las personas con mayores niveles de educación y seguridad económica son menos propensas a creer en la brujería.

También combinó este conjunto de datos con otros datos a nivel de país, descubriendo que las creencias en la brujería difieren entre los países según diversos factores culturales, institucionales, psicológicos y socioeconómicos. Por ejemplo, la creencia en la brujería está vinculada a instituciones débiles, bajos niveles de confianza social y escasa innovación, así como a una cultura conformista y a niveles más altos de sesgo de grupo interno, es decir, la tendencia de las personas a favorecer a otras que son similares a ellas».

Estas conclusiones, así como las futuras investigaciones que utilicen el nuevo conjunto de datos, podrían aplicarse para ayudar a optimizar las políticas y los proyectos de desarrollo teniendo en cuenta las creencias locales en materia de brujería.

Los autores destacan que «el estudio documenta que las creencias en la brujería siguen estando muy extendidas en todo el mundo. Además, su prevalencia está sistemáticamente relacionada con una serie de características culturales, institucionales, psicológicas y socioeconómicas».