La destrucción de una vieja luna de Saturno pudo causar los primeros anillos

Se cree que los anillos de Saturno tienen tan solo unos 100 millones de años pero cómo se formaron sigue siendo una incógnita

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Saturno (Reimund Bertrams en Pixabay).

EFE | Se cree que los anillos de Saturno tienen tan solo unos 100 millones de años pero cómo se formaron sigue siendo una incógnita. Hoy un estudio publicado en Science sugiere que la destrucción de una antigua luna podría ser el origen.

El estudio, liderado por investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), asegura que los anillos de Saturno -uno de los rasgos planetarios más icónicos del sistema solar- pudieron surgir tras la destrucción de una antigua luna de Saturno.

La investigación también plantea posibles explicaciones a la inclinación del planeta y a la curiosa órbita de la mayor de sus lunas, Titán, dos cuestiones a las que los astrónomos siguen sin encontrar respuesta.

Para hacer el estudio, Jack Wisdom (del MIT) y su equipo utilizaron diversas simulaciones numéricas y datos de la reciente misión Cassini (un proyecto conjunto de la NASA, la Agencia Espacial Europea y la Agencia Espacial Italiana) cuyo objetivo era estudiar a Saturno y sus lunas.

El estudio sugiere que hace unos 150 millones de años, el sistema de Saturno experimentó un violento evento: una antigua luna, llamada «Crisálida» y que durante miles de millones de años orbitó al gigante gaseoso, se volvió inestable y se acercó demasiado al planeta.

Como consecuencia, la luna impactó en Saturno y causó la actual inclinación del planeta. Después, una parte de esa luna pudo seguir en órbita hasta que se rompió en pequeños trozos de hielo que dieron lugar a los anillos de Saturno.

Los autores creen que este mismo evento también podría haber causado que la excentricidad orbital de Titán aumentara hasta su alto valor actual, lo que explicaría la forma oblicua de Saturno.

En un artículo de análisis que también publica Science, Maryame El Moutamid, de la Universidad de Cornell, sostiene que el estudio del MIT proporciona explicaciones plausibles pero cree que para corroborarlas habría que hacer más investigaciones, «para definir mejor el momento polar de inercia de Saturno y la probabilidad de que ocurran eventos similares en otros planetas con anillos».

Para Santiago Pérez-Hoyos, investigador del Grupo de Ciencias Planetarias de la Universidad del País Vasco UPV/EHU, «los anillos de Saturno son, sin duda, una de las estructuras más llamativas del sistema solar».

«Gracias principalmente a la misión Cassini, que orbitó el planeta entre 2004 y 2017, existe un cierto consenso actualmente en que los anillos son jóvenes en términos astronómicos, habiéndose formado hace ‘solo’ unos 100 millones de años. El trabajo de Wisdom y sus colaboradores ofrece una explicación plausible de cómo esta formación pudo tener lugar», apunta en declaraciones al SMC.

En opinión de Ricardo Hueso Alonso, investigador del Grupo de Ciencias Planetarias de la UPV/EHU, las teorías del estudio son «una elegante constatación de los complejos efectos de la gravedad en sistemas planetarios y muestra que el sistema solar es un lugar rico y variado sujeto a permanente cambio».

Y en la misma línea, Eva Villaver, del departamento de Astrofísica del Centro de Astrobiología (INTA-CSIC), explica que a menudo los anillos son el resultado de procesos de formación de los cuerpos más grandes en torno a los que orbitan.

El estudio del MIT sugiere una hipótesis «que puede explicar todos los fenómenos a la vez: la edad de los anillos, la órbita de Titán y el ángulo de inclinación del planeta», aunque «lo hacen a partir de simulaciones por ordenador que es la única manera que tenemos de determinar cómo se mueven varios cuerpos a la vez bajo su influencia mutua».