Dos guardias civiles rescatan a un perro en un lago helado en Jaca

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2024

EFE-Dos agentes de la Guardia Civil han rescatado a un perro en un lago artificial congelado en las instalaciones de un campo de golf próximo a la ciudad de Jaca (Huesca) tras quebrar el hielo para llegar al lugar donde estaba el extenuado animal.

 

Así lo han asegurado, en declaraciones a Efe, el cabo Jerome, de 28 años, y el guardia Abraham, de 41, destinados ambos en el puesto de Canfranc y de servicio ayer en la zona de Jaca, en el momento de producirse la llamada de socorro de la dueña del animal.

Según el cabo Jerome, mientras patrullaban por la zona en su vehículo oficial, fueron alertados por radio de la llamada de una mujer que informaba de la caída de su perro en un estanque helado del que no podía salir.

A su llegada a la zona, cuyo acceso se veía dificultado por la gran cantidad de nieve, los dos guardias observaron al perro aullar desde el interior de estanque y con signos de angustia.

Los dos agentes llamaron a unos vecinos para tratar de conseguir una cuerda, pero ante la situación desesperada en la que se encontraba el perro, una golden retriever mezcla con mastín llamado Shiro, y ante la posibilidad de que no pudiera aguantar más, optaron por introducirse en el agua a pesar de desconocer la profundidad con la que se iban a encontrar.

El cabo fue el primero en desnudarse para entrar en el agua con un tronco de pequeñas dimensiones en las manos para poder romper el hielo y acceder al lugar donde se encontraba el perro.

El guardia Abraham entró posteriormente en el estanque para montar una cadena humana entre ambos con la que poder sacar al entumecido animal del agua, que cubría a los dos a la altura del cuello.

Tras entregar el animal a su propietaria, los dos agentes, que se sirvieron de la vegetación que cubría el fondo del lago para poder avanzar con seguridad, utilizaron las prendas de su uniforme para secarse.

Respecto a la decisión adoptada, el cabo Jerome asegura que evaluaron los riesgos a los que se enfrentan y tenían claro que tenían que ser lo más objetivos posible a la hora de valorar si el rescate era posible.

«En un momento -añade el cabo- llegamos a la conclusión de que por nuestro estado de salud y nuestras condiciones físicas podíamos a asumir ese riesgo para salvar al perro».

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