El brazo de gitano con pimientos del piquillo que vale por un viaje de novios

Cristina Mellado, de 42 años, madre de seis hijos y estudiante de hostelería en el IES Gregorio Prieto de Valdepeñas (Ciudad Real), podrá hacer el viaje de novios que nunca tuvo gracias a ganar el IV Máster Tapas de Pimiento del Piquillo de Lodosa (Navarra)

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brazo de gitano
Cristina Mellado, de 42 años, madre de seis hijos y estudiante de hostelería en el IES Gregorio Prieto de Valdepeñas (Ciudad Real), podrá hacer el viaje de novios que nunca tuvo gracias a ganar el IV Máster Tapas de Pimiento del Piquillo de Lodosa (Navarra). | EFEMáster

EFE | Cristina Mellado, de 42 años, madre de seis hijos y estudiante de hostelería en el IES Gregorio Prieto de Valdepeñas (Ciudad Real), podrá hacer el viaje de novios que nunca tuvo gracias a ganar el IV Máster Tapas de Pimiento del Piquillo de Lodosa (Navarra).

Lo ha hecho tras superar una prueba inicial con 50 aspirantes y lograr un puesto en la final con ocho estudiantes de hostelería de escuelas de Santander, Madrid, Guadalajara, Miranda de Ebro (Burgos), Valencia, Albacete y Burlada (Navarra) en la que se ha impuesto este jueves en Madrid la valdepeñera, que cambió su trabajo de comercial para comenzar este año a estudiar cocina, ha explicado a EFE.

Ha ideado, «quitándole horas al sueño», una tapa de brazo de gitano con pimiento del piquillo de la DOP Lodosa y atascaburras, una conjunción que mira a la tradición culinaria de su tierra sin restar protagonismo al «oro rojo», producto estrella de la huerta de Navarra.

«Tengo seis hijos, me casé este verano y no podíamos ir de viaje de novios. Cuando vi que el premio del concurso era un viaje, pensé que si ganaba sería mi luna de miel», explica la exultante ganadora.

A sus 42 años, Mellado, ha sido «la yaya del certamen», en el que ha combinado la cocina, su «locura», y la repostería, su «pasión», para una tapa que «no es ni demasiado dulce ni demasiado salada» y que espera mostrar en la asociación gastronómica de Valdepeñas a la que pertenece, Duelos y Quebrantos, y ofrecer al público en los dos restaurantes que regentan sus familiares en Valdepeñas: El Racimo y el bar mesón Sancha.

«La vida nunca me ha permitido dedicarme a la cocina, pero ahora estoy deseando completar los cuatro años de estudios de hostelería», asegura esta entusiasta del sector, cuyo sueño es abrir un taller-escuela de repostería para niños.

Reparte el tiempo entre sus estudios y el cuidado de sus hijos, y va «a salto de mata», pero eso no le impedirá disfrutar de su premio como ganadora del Máster Tapas de Pimiento del Piquillo de Lodosa: un fin de semana para dos personas en la ciudad de su elección con almuerzo y cena.

Aunque lo tome como la luna de miel que nunca tuvo, no deja de un lado el trabajo: «Quiero visitar una conservera de pimiento del piquillo».

El jurado ha estado integrado por los cocineros Sergio Fernández y María Jiménez Latorre y el presidente de la DOP Pimiento del Piquillo de Locosa, Jesús Aguirre, que han evaluado sabor, presencia del ingrediente navarro, presentación y limpieza.