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De nuevo el debate: ¿estamos a punto de cambiar de década?

Javier Lascuráin | Fundéu BBVA | Atragantados con la última de las doce uvas y embargados por los buenos deseos, dentro de unos días estaremos, como quien no quiere la cosa, metidos de lleno en uno de esos años a los que acompaña una sonoridad redonda y algo pomposa: 2020. Pero ¿estaremos cambiando de década?

La respuesta a este debate que puede parecer absurdo o trivial —pero que seguramente estará ya animando más de una sobremesa— es, como a tantas otras cuestiones de la lengua (y de la vida en general), “sí”, “no” y “depende”. Sobre todo, depende.

Si vamos a la fuente a la que todos solemos acudir para precisar el significado de las palabras de uso general, el “Diccionario de la lengua española”, veremos que “década” tiene dos significados parecidos pero sutilmente diferentes, de modo que la respuesta a nuestra pregunta dependerá de cuál elijamos.

DÉCADAS QUE VAN CON EL SIGLO…

La primera acepción es ‘periodo de diez años referido a las decenas del siglo’. La larga contabilidad de años, décadas, siglos y milenios que todavía marca nuestros tiempos se hace a partir del año al que llamamos 1 después de Cristo. No existió nunca un año 0. Así que la primera década así contada abarca desde el primer día del año 1 hasta el último del año 10. La segunda, desde el 1 de enero del año 11 hasta el final del año 20, y así por los siglos de los siglos. Si alguien se ha perdido con los cálculos, lo mejor es volver a hacerlos con los dedos; no falla.

Visto lo visto, parece claro que el siglo XXI empezó el 1 de enero del 2001 (no del 2000) y, por tanto, su tercera década no comenzará dentro de unos días, sino el 1 de enero de 2021.

Si, además del sentido común y la cuenta de la vieja fuera precisa una fuente de autoridad, esto es lo que dice el “Diccionario panhispánico de dudas” (DPD): “en cuanto a las diez décadas de cada siglo, cada una de ellas comienza en un año acabado en 1 y termina en un año acabado en 0”.

… PERO TAMBIÉN ENTRE DOS AÑOS CUALESQUIERA

Pero, si de lo que se trata es de buscar excusas para celebrar algo más que el relevo de un año por otro (un cambio de década siempre viste más), no todo está perdido.

El Diccionario dice que “década” puede emplearse también con el significado más general de “decenio”, es decir, tal como explica el DPD, ‘periodo de diez años consecutivos comprendidos entre dos años cualesquiera’. Así podemos hablar del “decenio” o “la década 2006-2015” o de cualquier otro periodo que abarque diez años seguidos. En ese sentido, cada año empieza una “década” o “decenio”.

Cabe recordar aquí que, al referirse a estos decenios, no es raro cometer un error de cálculo y escribir cosas como “el decenio 1945-1955” que en realidad (de nuevo aquí la cuenta con los dedos será útil), es un oncenio de manual.

LOS VEINTE, LOS TREINTA…

De entre todas esas décadas posibles, las más redondas y sonoras son las que comprenden todos los años que tienen todas las cifras iguales salvo la de las unidades, como por ejemplo 1960, 1961, 1962… y así hasta 1969. A estas se les suele dar el nombre de “década de los sesenta”, “los años sesenta” o simplemente los sesenta, según explica el DPD. Así entendidas las décadas, es claro que cuando suene la última campanada de la Nochevieja estaremos entrando en la de los años veinte del siglo XXI.

En resumen, quien hubiera reservado su mejor botella para brindar por el inicio de la tercera década del siglo va a tener que dejarla de nuevo en la bodega un año entero.

Pero, si se quieren salvaguardar al mismo tiempo las ganas de celebrar y el rigor lingüístico, lo mejor será cambiar el objeto del brindis y levantar la copa por la década de los veinte. Esa que sí que empieza ahora y a la que ojalá podamos dar el mismo sobrenombre que a la que comenzó hace justo un siglo: “los felices 20”.