Estos son los hábitos de ocio que se han consolidado tras dos años de pandemia

El confinamiento del 14 de marzo de 2020 marcó el inicio de dos años en los que la pandemia no ha conseguido acabar con las ganas de diversión de los españoles, pero sí ha modificado los hábitos en el ocio

0
961
Varias personas se toman unas copas en un bar. | EFE

El confinamiento del 14 de marzo de 2020 marcó el inicio de dos años en los que la pandemia no ha conseguido acabar con las ganas de diversión de los españoles, pero sí ha modificado los hábitos en el ocio. Se ha generalizado el «tardeo» y las reservas para comer o cenar fuera, dejando poco espacio a la improvisación.

Las sucesivas restricciones horarias y de aforo han llevado a muchos ciudadanos a querer exprimir la tarde tomando copas ya que por la noche había toques de queda. Lo mismo ha ocurrido con las reservas en restaurantes, que incluso se han extendido a terrazas de bares, pubs y discotecas, y se hacen con más antelación.

También se aprecia un adelanto en el horario de las cenas y de las actividades culturales, sobre todo en comunidades del norte de España, como Euskadi y Galicia, aunque es menos evidente en Andalucía y Baleares, las cuatro autonomías escogidas como muestra.

¿SE CENA ANTES QUE EN 2019?

En el País Vasco los hosteleros tienen claro que ahora «la gente se recoge antes», salvo en el caso de los más jóvenes, de 18 a 25 años. David Guibert, del restaurante Le Comidare de San Sebastián, confirma que la gente «desde las 19.30 empieza a llenar el local» para garantizarse mesa.

En Galicia, el presidente de Hostelería Compostela, Thor Rodríguez, explica que muchos locales han establecido horarios cerrados tanto para comer como para cenar.

Los restaurantes andaluces sí adelantaron sus horarios por las restricciones y hubo que cenar a unas horas que no eran las habituales en el sur, pero el presidente de la Federación de Hostelería de Andalucía, Javier Frutos, cree que si se afianza la normalidad y la temporada alta se desarrolla según lo previsto, los horarios volverán a ser los habituales.

En Baleares, la presidenta de PIMEM-Restauración, Eugèni Cusí, no aprecia cambios significativos en los horarios porque cree que están condicionados por el trabajo.

EL «TARDEO» SE EXTIENDE

En muchas ciudades ya existía la costumbre de alargar las comidas tomando copas durante la tarde, pero los toques de queda nocturnos llevaron a muchos a apuntarse al «tardeo», uno de los «aspectos más positivos» que ha consolidado la pandemia, según hosteleros vascos.

«A los que tenemos niños el ‘tardeo’ nos permite comer con amigos, hacer una sobremesa eterna y retirarte a una hora prudente para estar bien al día siguiente», comenta una clienta de Vitoria.

En Galicia se ha consolidado el vermú de los sábados y se opta ahora más por el «tardeo» que por tomar copas por la noche, tendencia que ya empezó antes de la pandemia, según confirman desde el bar Boneco de Santiago. Además, sus hosteleros ven que ahora la gente se queda más tiempo en el mismo local en lugar de ir cambiando de establecimiento, como ocurría antes.

También en Andalucía creen que se ha acentuado el fenómeno de salir a tomar copas por la tarde, sobre todo entre un público de mediana edad que no es tan partidario de quedarse hasta altas horas de la noche.

En Baleares el «tardeo» «se animó más» durante la pandemia. «Si no voy a poder estar disfrutando de esta manera más allá de las doce, lo voy a hacer en el horario que me permitan», dice Cusí.

MÁS RESERVAS Y CON MÁS ANTELACIÓN

Propietarios de bares y restaurantes vascos como Miguel Montorio, de la Bodega Donostiarra, comentan la «locura» en que se ha convertido reservar una mesa.

En Galicia Thor Rodríguez admite que la avalancha de reservas obligó a muchos hosteleros a estar «pegados al teléfono» por lo que muchos contrataron servicios de centralitas para gestionarlas. En la restauración gallega este cambio ha sido «muy bien recibido» porque permite hacer «unos aprovisionamientos más reales», repartir mejor el trabajo entre la plantilla y cerrar «a la hora».

«Antes era impensable que se hicieran reservas para terrazas y ahora es muy común», apunta el presidente de Hostelería Compostela, que añade que ya no solo las hacen grupos grandes, sino incluso parejas y también para acceder a pubs o discotecas.

En Andalucía los hosteleros tienen claro que ha habido un incremento de las reservas por miedo a quedarse sin sitio.

En Baleares, donde calculan que entre el 20 o el 30 % de los 9.600 locales hosteleros han tenido que cerrar, han aumentado las reservas. Como la mayoría son pequeños negocios de 4 o 5 empleados se han visto obligados a hacer un esfuerzo para dar el salto al mundo digital.

¿PROGRAMACIÓN CULTURAL MÁS TEMPRANA?

En Euskadi se han adelantado entre media hora y una hora las sesiones de los teatros municipales, un cambio que ha sido muy bien recibido por el público, que al salir ahora tiene «tiempo para ir a cenar» y «alargar la noche», dicen los programadores de Vitoria.

«La convergencia con los horarios europeos es una tendencia inexorable que ha venido para quedarse», concluye el director de Cultura de Bilbao, Iñaki López.

En Galicia el sector cultural ha cambiado sobre todo en dos aspectos: ha disminuido el público mayor de 65 años y se compran «a última hora» las entradas para actuaciones musicales o teatrales.

En Andalucía por contra no parece que se vayan a consolidar nuevos horarios más tempranos. Un ejemplo es el teatro Cervantes de Málaga, que se vio obligado a adelantar a las 16.00 horas algunas actividades culturales durante los toques de queda y ha vuelto a horarios previos a la pandemia.

También en los principales escenarios de Baleares se modificaron los horarios. Las funciones empezaban a las 19.00 en el teatro Principal de Palma y a las 18.00 los domingos, pero ahora han vuelto a la normalidad.

Por eso, algunos cambios se mantendrán, pero otros, según la socióloga María Silvestre, experimentarán un proceso parecido a descorchar una botella de cava tras agitarla: se asistirá a una explosión por la necesidad de celebrar, convivir y recuperar el tiempo perdido, sobre todo entre los jóvenes. EFE