Un estudiante rediseña la baraja española para acercar las cartas a los jóvenes

Para su trabajo de fin de curso ha creado una baraja de cartas "más entretenida y lúdica", fusionada con la estética de las redes sociales

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Javier G. Paradelo | EFE | La pandemia fue para Saúl Fernández Cameán (Suances, 2000) un tiempo tan creativo que le dio la idea de resideñar la baraja española de cartas para adaptarla a la actualidad, hacerla «más entretenida y lúdica», más cercana a los jóvenes y fusionarla con la estética de las redes sociales.

Esa chispa, surgida en 2021 mientras jugaba con su primos a las cartas durante un encierro, le ha servido también para aprobar su trabajo fin de título en Diseño Gráfico y para vender un mazo de naipes, que está teniendo un sorprendente éxito entre los jóvenes.

Junto a ello, ha publicado él mismo el libro «En peligro de extinción», una recopilación de 23 juegos de mesa contemporáneos, clásicos y antiguos, diez de ellos muy practicados a finales del siglo XIX y a principios del XX, lo que también supone darles una segunda vida y recuperarlos.

En una entrevista con Efe, Saúl Fernández explica que puso a la venta en mayo esta novedosa baraja junto con el libro a través de la cuenta de Instagram @palos.tm, con una pequeña tirada de diez unidades pagada de su bolsillo que se agotó en pocos días.

Con el dinero obtenido, ha lanzado una segunda edición más amplia, que también está a punto de agotarse, a través de su promoción con directos en Instagram o con eventos presenciales en la Casa Joven de Suances, lo que permite a este estudiante ir cumpliendo los objetivos de su proyecto.

Además, en Instagram es posible encontrar filtros que seleccionan retos para poder hacer con amigos mientras se juega a las cartas, y en Spotify, Saúl ha creado tres ‘playlist’ que encajan con el bloque de juegos seleccionado para que se puedan ambientar musicalmente las partidas de cartas.

Saúl explica que @palos.tm es «una nueva forma de ver la baraja española» y también de compartirla, además de «de promover el juego limpio», alejado de las apuestas y donde prima el puro entretenimiento.

La baraja de este joven es muy similar a la española aunque cambia el diseño de las figuras a través de nuevos pictogramas, más simples y claros, e incluyendo cartas para los ochos, los nueves y tres jokers, lo que hace un mazo de 54 naipes.

Ello permite jugar al tute, la brisca o el chinchón, pero también a un famoso solitario denominado «cuatro palos» o el «faraón«, de origen francés y muy popular en América del Norte en el siglo XIX, ya que el diseño no influye en las reglas o la mecánica de cada juego.

Asegura que fruto de su investigación de casi un año y de rescate de juegos antiguos en diversos archivos, ha conseguido que vuelvan a resultar llamativos para el público que nunca antes ha jugado a las cartas.

También Saúl quiere evitar con su baraja los juegos de apuestas en los jóvenes y fomentar «algo más limpio, entretenido, dinámico y lúdico», que puedan ser usado incluso por niños.

«Lo que quiero es atraer a quienes nunca han jugado antes y ahora están habituados a manejar las redes sociales», asegura, de ahí que su apuesta sea una baraja de cartas con un diseño renovado, «donde prima el diseño y el minimalismo, con figuras claras y entendibles».