Un gato que ni se mantenía en pie acaba corriendo con su papá adoptivo

Tiene una enfermedad que provoca que la parte del cerebro que controla la coordinación está subdesarrollada. El cariño de su dueño ha hecho caminar al gato

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Es la típica historia que inunda las redes pero que, por más que veamos, nos acaba enterneciendo. Un gato que ni siquiera se mantenía en pie acaba corriendo gracias al cariño, empeño y apoyo de su “papá” adoptivo.

El minino se llama Jasper y cuando llegó a Love Meow, una casa de acogida de animales abandonados, con seis semanas de vida, no podía ni estar en pie. Lo habían encontrado en una granja de San Francisco y se abría ante él la oportunidad de una vida mejor.

Jasper padece hipoplasia cerebelosa (CH), que provoca que la parte del cerebro que controla la coordinación física está subdesarrollada. Afortunadamente la enfermedad no conlleva dolor y pudo encontrar a alguien dispuesto a cuidar de esa “pequeña boa de pelo negro”.

Su papá adoptivo, Josh Norem, nunca se dio por vencido. Cuando llegó a casa se tumbaba hasta en la caja de arena, porque no se tenía en pie. Pero con cariño y día a día descubrió cómo caminar un poco más recto y estable, aprendiendo a compensar sus bamboleos. En menos de una semana, había conseguido entrar y salir de la caja de arena por su cuenta.

Gracias al cariño de Josh cogió confianza y con el tiempo acabó corriendo. En este vídeo puedes ver la evolución.

 

Un gato que ni se mantenía en pie acaba corriendo con su papá adoptivo
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