La «solosofía», el arte de sentirte completo y disfrutar la vida en solitario

Una psicóloga valenciana ha lanzado un manual que reivindica el arte de sentirse en plenitud y lo ha llamado "Solosofía", la sabiduría de disfrutar de la vida en solitario, de "dedicarte tiempo y compartirte también con los demás"

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Nika Vázquez Seguí. | EFE

Rosabel Tavera. EFE. | La vida en solitario y «ser independiente» tiene más ventajas de las que tradicionalmente se asocian a quien decide no depender de otra persona y por eso, para desterrar prejuicios y falsos tópicos, una psicóloga valenciana ha lanzado un manual que reivindica el arte de sentirse en plenitud.

Y lo ha llamado «Solosofía», la sabiduría de disfrutar de la vida en solitario, de «dedicarte tiempo y compartirte también con los demás» y de dar a la gente más libertad para «romper esos esquemas y hacer cosas para y por uno mismo», según explica Nika Vázquez Seguí en una entrevista con EFE.

«Solosofía» (RBA) será editado próximamente en ruso y se suma a otros títulos publicados por la autora de «Aporta o aparta» y «Te quiero ¿y ahora qué?», que combina su consulta privada con cursos sobre inteligencia emocional en diferentes instituciones después de haber coordinado durante años una web de apoyo psicológico por internet de la Fundación Eduardo Punset.

Nika Vázquez Seguí cree necesario «romper con muchos prejuicios que tiene la gente sobre hacer cosas solo, vivir solo o dedicarse tiempo».

Esta publicación se erige como un manual y hoja de ruta para «disfrutar de ti como nunca habías pensado que podrías y en situaciones que jamás te habrías imaginado». La idea es «no hacer grandes cosas, sino algo cotidiano o banal, como ir a tirar la basura y dar un paseo, dar una vuelta, frente al que busca siempre a alguien que le acompañe».

Varios de sus pacientes se daban cuenta que no se conocían a sí mismos porque siempre eran «en referencia a» alguien, y en el caso de que se haya roto una relación o una amistad «debes preguntarte quién eres, porque antes las decisiones que tomabas eran en relación a esa otra persona y cuando no está surge la duda sobre quién eres», explica.

Es diferente ser «un solósofo que un solitario», se indica el libro, pues para Vázquez Seguí «elegir vivir en solitario es respetable, aunque no llena ni enriquece tanto». Una cosa es hacer cosas con alguien o tener la compañía de alguien pero, a su vez, saber hacer cosas solo, y otra muy diferente es decir: «No soporto a nadie y no quiero a nadie».

La «solosofía» aboga por pasar tiempo con los tuyos pero también tener tiempo para ti; «no es una apología a ser ermitaño», sino a dedicarte tiempo y «compartirte también con los demás», porque «somos sociales».

«Es muy absurdo pensar que somos independientes al 100 %; todos tenemos un punto de independencia, que las mujeres tienen mucho más claro y por eso ha desarrollado mucho más la empatía, porque sabemos que la otra persona nos necesita y estamos; los hombres la desarrollan poco a poco porque también se dan cuenta de que no son autosuficientes, ni a nivel emocional, ni utilitario ni logístico. La idea es: somos seres comunitarios, pero no dependas de alguien».

Las mujeres «nos hemos hecho más fuertes, independientes y autónomas y tenemos más recursos, y hemos roto también eso de tener que ir con un hombre acompañadas». La revolución laboral ha llevado a las mujeres a esa independencia porque antes «dependían de un padre, de un marido con el que se casaban jóvenes para poder hacer algo», señala la psicóloga.

Decía Julio Verne que «el viaje más maravilloso no es a los confines de la Tierra, sino al fondo de uno mismo» y Charles Bukowski señalaba: «Siempre supe hacerme compañía». Para la psicóloga «es abogar por ir a comer solo -en casa o en un restaurante (con el móvil guardado)-, ir a cine, a un concierto o incluso de viaje», algo de lo que confiesa tener «mucho mono» y espera con ansia su próximo viaje a Noruega sola: «Solo quiero escucharme y experimentar el nuevo lugar yo sola».

También alude a la experiencia de ir a un restaurante sin acompañante, algo que antes se ceñía a hombres de negocios que comían o cenaban solos y que ahora se ha extendido a todo tipo de público: «Yo la primera, y se disfruta mucho». Y el personal de los restaurantes no pueden tratar peor a alguien que va solo porque, por ejemplo, pueden estar ante una persona que hará luego una crítica gastronómica.

En cuanto a la vida en pareja, la psicóloga explica que mucha gente, cuando inicia una relación, «se olvida de sus gustos, de sus aficiones, de quién es, de sus amigos incluso, y no va de eso». La «solosfía va de: disfrútate, sé tú y añade». «Que sumar una persona en tu vida no te reste», asevera.

El amor romántico, a su juicio, «está muy mal entendido y aún hace mucho daño esa idea de centrarse solo en la pareja olvidándose de los amigos e incluso de uno mismo». «Uno más uno no son dos, sino tres: tú, yo y el nosotros que creamos, pero tú y yo somos seres independientes y eso no lo podemos olvidar».