Las automisas, la polémica nueva normalidad de la fe en Argentina

El coronavirus cerró la puerta de los templos, pero los fieles de la Iglesia Cristiana Internacional de Resistencia hallaron la solución: las automisas

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EFE – Los feligreses llegan en sus vehículos al terroso aparcamiento, encienden su radio, escuchan al pastor y vuelven a casa sin salir del vehículo. El coronavirus cerró la puerta de los templos, pero los fieles de la Iglesia Cristiana Internacional de Resistencia, ciudad al norte de Argentina, han encontrado en las automisas la forma de reunirse.

«Fue muy fuerte, fue muy lindo (…) la gente estaba muy feliz de vernos y de verse con otros», destaca en una entrevista con Efe el pastor Jorge Ledesma, que asegura que toman muchas medidas para garantizar la seguridad de los asistentes, lo que no ha evitado que se genere una gran controversia en la provincia del Chaco, una de las más afectadas por la pandemia del coronavirus.

DE LA DESINFECCIÓN A LA PRÉDICA VÍA RADIO

Las medidas de seguridad para entrar en estos cultos, que siguen el ejemplo de los autocines, son numerosas y, en primer lugar, pasan por concentrar a pocos fieles, medio centenar pertenecientes al «liderazgo» de la comunidad, según el pastor, ya que este tipo de acto requiere mucho espacio.

Los voluntarios que organizan el evento pasan en primer lugar por un «túnel sanitizante» en el que se desinfecta su ropa. Después, ellos controlan la asistencia, desinfectan las ruedas y las puertas de todos los automóviles que entran y los distribuyen por el aparcamiento en el que se desarrolla el evento.

Cuando están todos, encienden la radio y escuchan al pastor, que está en un balcón a unos siete metros de altura y emite a través de una onda FM.

Al terminar, el pastor baja del balcón y mientras el polvo se levanta, despide a todos los asistentes a la salida.

«Para mí fue muy especial en la despedida, pararme a cinco metros de la calle donde salen, saludarles con las manos y ver lágrimas, abrazos distantes y gestos de afecto muy lindos», cuenta emocionado Ledesma en una videollamada.

UNOS ACTOS POLÉMICOS

El pastor reconoce que, cuando en la ciudad se extendió la noticia de estos autocultos– han celebrado tres hasta la fecha-,»hubo inquietudes, hubo preguntas», pero asegura que les felicitaron tanto por el nivel de seguridad de sus protocolos.

La preocupación respecto a posibles contagios no es baladí, puesto que, tras la provincia de Buenos Aires y la capital del país, El Chaco es la provincia más afectada por el virus, donde se han registrado hasta ahora alrededor de un millar de casos.

Por ello, la polémica sobre estos eventos se recrudeció después de que aparecieran varias fotos en las redes sociales del pastor tras la celebración del día de Pentecostés en la que se veía a personas fuera del coche y sentadas en sillas, aunque estuvieron separadas por más de dos metros.

El ministro de Gobierno y Trabajo de la provincia de El Chaco, Juan Manuel Chapo, pidió durante la semana «ser muy prudentes» en varios medios locales para evitar la propagación del virus y aseguró que los eventos religiosos no están autorizados.

El malestar se ha transmitido a parte de la sociedad y en redes sociales circulan cuentas falsas que parodian al pastor Ledesma y además algunos ciudadanos comentan en su página de Facebook para criticarle a él y sus feligreses por «saltarse la cuarentena».

Desde la Iglesia Cristiana Internacional, fundada por Jorge y Alicia Ledesma hace 26 años, aseguran que este acto de Pentecostés estuvo autorizado y que, en caso de que se realicen otros cultos, volverán a la modalidad de «autocine».

LA NUEVA NORMALIDAD ECLESIÁSTICA

La Iglesia dirigida por Ledesma mantiene el contacto con sus fieles a través de redes sociales. Este asegura que la pandemia les ha obligado a seguir «un curso acelerado de aprendizaje» y acostumbrarse a «una nueva realidad».

El religioso asegura que fue raro realizar sus primeros oficios por esta vía, ya que pasó de estar ante 4.500 personas a no tener a nadie delante.

Sin embargo, ahora las transmisiones en línea tienen mucho mayor seguimiento de las que tenían las presenciales, lo que abre nuevos horizontes para la organización.

Ledesma cuenta que tuvo que cambiar su lenguaje por uno más popular y universal que no tuviera tantas palabras «religiosas» y que fuera común a las personas de distintos países que ahora le siguen en Facebook.

Además, fuera de las redes, la Iglesia Cristiana Internacional reforzó su parte social repartiendo en barrios comida, alcohol en gel y mascarillas.

Los fieles de Ledesma no están solo en el Chaco, ya que en su web, esta iglesia, que practica el «evangelismo sobrenatural», asegura estar presente en 40 países y tener más de 5 millones de seguidores.

El pastor reconoce que es posible que mucha de la gente que ve las transmisiones o que recibe ayuda de su iglesia nunca asista al templo cuando puedan abrirlo de nuevo, pero cree que deben seguir transmitiendo «palabras de esperanza en la distancia para ellos» y espera poder incrementar el ritmo de «autocultos» conforme baje la intensidad de la pandemia.

Y es que, pese a que las puertas de las iglesias siguen cerradas, la fe sigue buscando ventanas para colarse: ya sean las de una pantalla de ordenador o la de un coche en un aparcamiento del norte argentino.

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