Logran mejorar genéticamente una variedad de rosa antigua española

EFE | Una rosa antigua española que crece en una zona montañosa en la cordillera Cantábrica -denominada como Rosa Narcea- logra ser «mejorada genéticamente» por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), variación que se realiza por primera vez en este tipo de plantas.

El estudio se ha realizado como primer paso para la «protección, conservación y reconocimiento oficial de un nuevo recurso fitogenético español», señala el CSIC en un comunicado.

Los investigadores del CSIC «seleccionaron, mejoraron, describieron y analizaron genéticamente por primera vez una variedad de rosa antigua cultivada española» a la que han dado el nombre de Narcea en honor al pueblo donde crece.

El trabajo ha sido publicado en la revista Horticulture Research (del grupo Nature Reseacrh) y explica que la Rosa Narcea crece en una zona montañosa situada en la cordillera Cantábrica donde se alcanza en algunas áreas una altitud de 1700 metros sobre el nivel del mar.

La zona se caracteriza por tener valles muy angostos recorridos por numerosos ríos y está alejada de las masas húmedas de la costa por grandes barreras montañosas, lo que permite la creación de «un microclima muy especial», explican los investigadores.

Según la investigación, estas condiciones hacen que la rosa produzca mayor intensidad aromática y muestre el mejor comportamiento agronómico.

La Rosa Narcea, que florece entre mayo y junio, desprende una intensa fragancia y es de color rojo-púrpura, tiene pétalos abundantes, con una media de entre 60 y 70 en cada flor, y de gran tamaño.

Otra de las características diferenciadoras es la forma de crecimiento del rosal que, «en lugar de formar arbusto, crece erguido, como si de un pequeño árbol se tratase».

Además del trabajo de fitomejoramiento, se han hecho estudios botánicos, agronómicos, genéticos, histológicos y bioquímicos que indican que la Rosa Narcea tiene su origen en un híbrido antiguo natural de Rosa centifolia, empleada en perfumería, y Rosa gallica, prácticamente desaparecida en la actualidad, que antiguamente tenía un uso cosmético, medicinal y gastronómico.

«Las flores de las rosas modernas son, en general, elegantes, estéticamente muy atractivas, con miles de variantes de colores y formas, pero poco o nada olorosas, explica la investigadora del CSIC en la Misión Biológica de Galicia, Carmen Martínez.

Sin embargo, las denominadas rosas antiguas suelen ser «más rústicas, desgarbadas y estéticamente menos elegantes», pero «son las que se emplean en el ámbito de la medicina, la gastronomía y, sobre todo, la perfumería, ya que algunas presentan una intensa y exquisita fragancia, imposible de reproducir en laboratorio mediante síntesis química».

En el estudio han participado los investigadores María Carmen Martínez, José Luis Santiago, Susana Boso, Pilar Gago, Inmaculada Alvarez-Acero, María Estela De Vega, Miguel Martínez-Bartolomé, Rafael Alvarez-Nogal, Pilar Molíst, Matteo Caser, Valentina Scariot y Daniel Gómez-García.