Un cura brasileño da misa ante 170.000 fotos de infectados por COVID-19

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Los tiempos excepcionales del coronavirus han llevado a un sacerdote brasileño, ante la necesidad de evitar que sus fieles se aglomeren en su iglesia y se expongan a la enfermedad, a ofrecer su misa diaria para quienes envían su fotografía por email, y hasta ahora ha recibido 170.000 imágenes.

Las fotos fueron distribuidas este sábado en los bancos del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe de la ciudad de Curitiba, una capital regional en el sur de Brasil, en la misa que su párroco y rector, el sacerdote brasileño Reinaldo Manzotti, celebra diariamente.

Cura brasileño cuida a sus fieles de COVID-19 y da misa a 170.000 fotografías

El religioso, con las puertas de su iglesia cerradas y así como lo hace diariamente desde que hace una semana le pidió a sus fieles que evitaran las aglomeraciones, celebró integralmente la misa del mediodía de este sábado ante un puñado de fotógrafos y camarógrafos.

A la ceremonia, transmitida por redes sociales para los que quieran asistir, tan sólo acuden, además de sus auxiliares directos, un cantante, un sacristán y una persona que ayuda en la lectura de los textos bíblicos.

«El primer día sentí un choque al rezar la misa solo, pero después comenzaron a pedirme por las redes sociales que orara por las víctimas del coronavirus y vi que podía hacer algo para confortar a quien no puede acudir al templo por seguridad», explicó.

«Las personas quieren seguridad. Por eso seguiré ofreciendo la misa en la soledad de la iglesia en los próximos 40 días. Tenemos que mantener una red que ofrezca conforto y refuerce la fe», dijo el religioso, quien aclaró que en sus programas de radio y televisión aconseja a los fieles a permanecer en casa para evitar contagiarse

El sacerdote asegura que su intención es poder seguir ofreciendo la misa sin poner en riesgo a sus feligreses, concienciar de la necesidad de que las personas eviten aglomeraciones para no contagiarse del coronavirus y enviar un mensaje de solidaridad.

DE PARAGUAY A ISRAEL

«En los primeros días pusimos las fotografías en los bancos como si cada una fuera una personal, pero, como ya no dan abasto, decidimos colocar las nuevas que van llegando en un cesto que es depositado en el altar», explica Izadorah, una de las responsables por la sacristía de este templo católico.

La ayudante de la sacristía explicó que las primeras fotos que llegaron correspondían a los fieles del propio Manzotti en su iglesia en Curitiba, pero que después comenzaron a llegar fotografías de personas de otras ciudades de Brasil y de países como Paraguay, Estados Unidos, Alemania y hasta Israel.

«Las recibimos en un email que el sacerdote puso a disposición y las imprimimos y las acomodamos en la iglesia», agregó Izadorah.

El número de fotos saltó desde 5.000 el jueves, hasta 100.000 el viernes y hasta 170.000 este sábado gracias a la popularidad que el sacerdote tiene en las redes sociales por su programa de radio y uno de televisión en un canal de Youtube.

MÁS QUE JUSTICIA DIVINA

Su iniciativa contrasta con la de algunos pastores de algunas iglesias evangélicas en Brasil que insistían en convocar a sus fieles pese al riesgo generado por la aglomeración de personas en un lugar cerrado.

Aunque llegaron a presentar recursos ante la Justicia que les permitieran mantener sus templos abiertos, tanto los Gobiernos regionales como los tribunales de Sao Paulo y Río de Janeiro, dos de los estados más poblados de Brasil, ya prohibieron las ceremonias religiosas mientras dure la crisis generada por el coronavirus.

La preocupación manifestada por el Ministerio Público llevó al propio cardenal de Río de Janeiro, Orani Joao Tempesta, a ordenar la suspensión de las misas presenciales en toda la archidiócesis de Río y el cierre provisional de las iglesias.

La Archidiócesis de Río reconoció que las modernas tecnologías para ofrecer misa en medios como televisión e internet permiten que las misas puedan ser asistidas en seguridad desde los hogares.

En Sao Paulo fue el juez decimocuarto federal el que ordenó la prohibición de cualquier tipo de reunión de fieles y seguidores de iglesias, tanto en templos como en casas religiosas, decisión que se extiende para «cualquier religión».

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