Los monjes benedictinos del santuario de Estíbaliz se mudan tras un siglo ante la falta de vocaciones

Los tres monjes benedictinos que quedaban en el santuario de Estíbaliz, en Álava, se han despedido del que ha sido el hogar

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Frailes (Mario en Pixabay).

EP | Los tres monjes benedictinos que quedaban en el santuario de Estíbaliz, en Álava, se han despedido del que ha sido el hogar de esta comunidad religiosa durante un siglo, debido a la falta de vocaciones.

Emiliano Ozaeta, Iñaki Arregui y Juan Luis Plazaola eran los tres últimos monjes de una comunidad que echó a andar en 1923 en este cerro por encargo del entonces obispo de Vitoria Leopoldo Elijo Garay, quien encomendó la custodia de este templo románico a los benedictinos de Santo Domingo de Silos, en Burgos, trasladándose hasta este lugar seis monjes burgaleses.

La despedida contó con una misa presidida por el obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, en la que lamentó «la crisis que sufren las vocaciones religiosas» en Álava.

Juan Carlos Elizalde ha ahondado en la decisión de estos monjes benedictinos de poner fin a esta centenaria etapa y, por ello, ha lamentado la falta de relevo como causa principal de esta despedida. «Vuestra marcha nos apena, pero es muestra de algo que nos preocupa. ¡Cuánto me hubiese gustado ver un relevo natural en Estíbaliz que hubiese durado otros cien años!», ha exclamado.

Según ha lamentado, «la fecundidad en la Iglesia occidental está en crisis, no se puede negar». Por ello, ha hecho un llamamiento a familias, colegios, comunidades y parroquias a trabajar y orar por las vocaciones a la vida sacerdotal, a la vida familiar y también a la vida consagrada.

Con la presencia de autoridades institucionales de la provincia, los tres monjes de la comunidad benedictina que comenzó su misión hace 99 años han sido homenajeados y despedidos con todos los honores civiles y religiosos.

Las labores de mudanza hasta el monasterio benedictino de Lazkao continuarán varias semanas y, tal y como anunció la diócesis de Vitoria en un comunicado emitido por el Consejo Episcopal la semana pasada, hasta que haya una nueva comunidad religiosa instalada en el complejo religioso de la patrona de Álava, el diácono Manuel Arozamena, y su esposa Ane Miren Eguizurain se harán cargo del día a día del monasterio.

Al hilo de la nueva comunidad que se instalará en Estíbaliz, el obispo se ha remitido al texto aprobado en el Consejo Episcopal: «Una comunidad de consagradas se hará cargo próximamente del Santuario algo que llena a toda la diócesis de alegría y por lo que con ello se garantiza que este lugar siga siendo referente de oración, acogida, cultura y devoción mariana, a ejemplo de los monjes benedictinos».

También ha agradecido a la Cofradía de Estíbaliz, con su recientemente nombrada nueva abadesa al frente, Teresa San Martín, su colaboración durante décadas en este enclave y por su cercanía para seguir activamente, no solo en este tiempo de transición sino con la nueva comunidad de religiosas.