‘El nacimiento de Venus’ de Botticelli provoca un infarto a un turista

El Síndrome de Stendhal causa mareos, desmayos, alucinaciones e incluso palpitaciones del corazón al contemplar algo de "gran belleza"

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1910

Un hombre sufrió un ataque al corazón después de sentirse abrumado por la belleza de El nacimiento de Venus de Botticelli.

El italiano, de 70 años, estaba contemplando la obra maestra del siglo XV en la Galería Uffizi en Florencia cuando tuvo una experiencia artística intensa. Pero, aunque parezca extraño, no es ni mucho menos el único caso.

Este tipo de sucesos se engloban dentro del conocido como Síndrome de Stendhal, que causa mareos, desmayos, alucinaciones e incluso palpitaciones del corazón al contemplar algo de «gran belleza». No se reconoce médicamente, pero se han documentado numerosos casos, particularmente en Florencia, una ciudad repleta de obras de arte renacentista.

En el caso que nos ocupa, el hombre salvó su vida gracias a la inmediata actuación de un equipo médico preparado con desfibrilador. Ahora, aunque ingresado en el hospital, los doctores intentan comprender mejor este tipo de ataques.

El síndrome de Stendhal, también denominado síndrome de Florencia o estrés del viajero, es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión, temblor, palpitaciones, depresiones e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a obras de arte, especialmente cuando estas son particularmente bellas o se concentran en gran número en un mismo lugar.

Aunque ha habido muchos casos de gente que ha sufrido vértigos y desvanecimientos mientras observaba obras de arte en Florencia, especialmente en la Galleria Uffizi desde el principio del siglo XIX en adelante, no fue descrito como un síndrome hasta 1979, por la psiquiatra italiana Graziella Magherini. Ella observó y describió más de cien casos similares entre turistas y visitantes en la ciudad cuna del Renacimiento.

Confirmó el director de la galería que esta no era la primera vez que veía algo así, es más, se trata de algo más o menos habitual «especialmente ante obras de Botticelli y Caravaggio».

Según el director, un señor se desmayó ante la Medusa de Caravaggio hace unos meses, mientras que otro sufrió un ataque epiléptico justo delante de la Primavera de Botticelli.

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