Las orugas podrían reemplazar a los roedores en el estudio de enfermedades humanas

Tal y como recuerdan los investigadores, las ratas y los ratones han sido la columna vertebral de la investigación biomédica durante décadas

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Orugas (Roland Steinmann en Pixabay).

EFE | Centros de investigación como el Instituto Sloan Kettering del Memorial Sloan Kettering Cancer Center (Estados Unidos) están trabajando en el desarrollo de alternativas no mamíferas, como las orugas, que podrían reducir el número de roedores utilizados en la investigación biomédica, un resultado positivo en sí mismo y que también podría abaratar costes y acelerar los resultados.

Tal y como recuerdan los investigadores, las ratas y los ratones han sido la columna vertebral de la investigación biomédica durante décadas, incluida la investigación para comprender el cáncer y ser pioneros en nuevos tratamientos. El doctor Jan Grimm, radiólogo y médico nuclear, es coautor de un artículo publicado en ‘Nature Communications’ con colaboradores de varias universidades de Alemania y Suiza que demuestra que las orugas pueden utilizarse como alternativa a los roedores para estudiar la inflamación intestinal, un factor de riesgo de cáncer colorrectal.

«En nuestra investigación utilizamos las larvas del gusano del tabaco (‘Manduca sexta’) porque tienen un alto grado de similitud con la estructura y la fisiología del intestino humano, lo que los científicos denominan un alto grado de conservación evolutiva», explica Grimm. Las orugas del gusano del tabaco son lo bastante grandes como para que se les puedan tomar imágenes con los mismos instrumentos que a los pacientes humanos. Las orugas son básicamente un intestino largo, por lo que constituyen un modelo ideal para estudiar la enfermedad inflamatoria intestinal.

Y como alrededor del 75 por ciento de los genes causantes de enfermedades humanas conocidas tienen homólogos en los insectos, estos modelos podrían ser útiles en futuras investigaciones preclínicas de otras enfermedades como el cáncer, la diabetes, la neurodegeneración y las infecciones.

A diferencia de los nematodos, unos gusanos redondos utilizados en investigación que tienen la longitud aproximada de una grapa, los gusanos cornudos del tabaco –que en realidad son orugas– tienen el tamaño aproximado de un dedo adulto. Por eso son lo bastante grandes para utilizarlos en exploraciones médicas por imagen, como la tomografía computarizada (TC), la resonancia magnética (RM) y la tomografía por emisión de positrones (PET). Se puede ver fácilmente la inflamación del intestino.

Con respecto a las ventajas que tienen las orugas sobre los modelos tradicionales de mamíferos, el investigador recuerda que «todo el mundo quiere reducir el número de animales –especialmente mamíferos– utilizados en investigación, sustituirlos por alternativas y perfeccionar su uso para limitar la cantidad de angustia que experimentan». Los científicos lo llaman «las tres erres».

Por eso, continúa, se han elaborado muchas normas y políticas sobre el uso de animales en la investigación y su cuidado. «Empezar un nuevo experimento en un modelo de ratón, incluso probar otra combinación de fármacos, puede llevar varios meses para añadirlo a un protocolo y conseguir su aprobación», detalla.

Como las orugas son invertebrados, la carga administrativa es menor. Basta con diseñar el experimento y llevarlo a cabo, lo que acelera considerablemente la investigación. «Las orugas son felices en un recipiente de plexiglás con algunas hojas frescas y toallitas de papel húmedas. Esto nos permite probar nuevas hipótesis con bastante rapidez», detalla. Además, en comparación con los invertebrados, los mamíferos crecen muy despacio y son más caros de alojar. «Así que estos experimentos pueden hacerse a un coste mucho menor», recuerda. Finalmente, adelanta que ahora mismo están trabajando en posibles aplicaciones para estudiar el cáncer utilizando estas larvas de gusano como organismo modelo.