Quién quiere viajar a Marte y otros viajes “diferentes”

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Los viajes son sin duda uno de los hobbies que más nos apasiona y cuanto más lejos, mejor. Hace años que los seres humanos fantaseamos con el día en el que podremos viajar al planeta rojo. Por el momento, nada está asegurado, pero lo cierto es que hace unos meses Space X presentó una propuesta con la que pretende transportar personas a Marte a partir del año 2024. Existen todavía muchas dudas sobre si será o no factible, pero lo que se sabe con gran certeza es que el viajecito no será barato, por lo que, quienes decidan lanzarse al espacio, pueden comenzar a echarle ojo a algún comparador de préstamos online y buscar la manera de sufragar los costes.

Para el común de los mortales, viajar a Marte sería una experiencia demasiado costosa y, por qué no decirlo, temeraria. Sin embargo, si nos gusta la aventura y los viajes particulares, no necesitamos esperar a 2024. Si sobre gustos no hay nada escrito, sobre viajes tampoco, así que en ellos podemos aplicar toda la creatividad y originalidad que queramos. Todo por vivir una experiencia que se nos quedará grabada en la retina y que contaremos a nuestros nietos. En este post os dejamos algunos de los viajes más curiosos que podéis hacer si queréis viajar de “manera diferente”.

  • La ruta de las obras de arte: Si eres un amante de la pintura o te apasiona la arquitectura, este es tu viaje. Puedes elegir un autor o un estilo determinado y comenzar a marcar en el mapa todos los puntos en los que se encuentran referencias a él. Por ejemplo, si tu pintor favorito es Caravaggio, tu viaje ideal puede ser a lo largo de toda la bota italiana, en la que se encuentran, casi de manera salpicada, todas sus obras. Si tu pasión por el italiano es muy intensa, puedes ordenar cada uno de esos puntos por orden cronológica e ir viendo la evolución del milanés.
  • Un viaje leído: esta es una práctica que cautiva cada vez más a los aventureros apasionados de la lectura. El concepto es simple: debemos coger un libro que esté, preferiblemente, ambientado en alguna ciudad o país. Una vez elegido, podemos viajar al punto en el que comienza y, a partir de ese lugar inicial, irnos desplazando a lo largo de sus páginas por cada uno de las esquinas de las que habla.
  • Viajar con el pulgar: un clásico que nunca defrauda es viajar haciendo autostop. Aunque cada vez es más habitual, lo cierto es que hay países en los que esta tradición es mayor y, por tanto, tenemos más posibilidades que alguien pare para recogernos. Francia, por ejemplo, es uno de ellos. Por eso, recorrer parte del territorio galo de coche en coche no será demasiado difícil y conocerás a mucha gente.
  • Viaje en el tiempo: se trata de un viaje muy personal, ya que indagaremos en la vida de nuestros propios antepasados. Si alguno de nuestros familiares hizo un viaje en el pasado y todavía conserva fotografías, puede ser muy divertido rehacer su ruta y sacar fotos actuales de esos lugares.
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