Cae un mito: las rayas no refrescan a las cebras

Refutan la teoría de que las rayas blancas y negras del pelo de las cebras sirven para mantenerse frescas bajo el sol

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El experimento

Susanne Akesson, bióloga de la Universidad de Lund en Suecia, refuta la teoría de que las rayas blancas y negras del pelo de las cebras sirven para mantenerse frescas bajo el sol.

Esa hipótesis es incorrecta, según muestra en un estudio publicado recientemente en Scientific Reports.

Ha habido una discusión en curso entre los investigadores, que se remonta a Darwin, sobre por qué las cebras tienen sus rayas distintivas en blanco y negro.

Una de varias teorías es que las mantiene frescas a la luz del sol. Las rayas negras se calientan más que las áreas blancas, y la teoría establece que esto crea pequeños vórtices cuando el aire más caliente sobre el pelaje oscuro se encuentra con el aire más frío sobre el pelaje blanco. Según la teoría, estos vórtices funcionan como un ventilador para enfriar el cuerpo.

Para probar esta teoría, los investigadores llenaron grandes barriles de metal con agua y los cubrieron con imitaciones de piel de diferentes colores: rayas negras y blancas, negras, blancas, marrones y grises. Luego colocaron los barriles al sol y luego midieron la temperatura en cada barril. Como era de esperar, el negro era el más caliente y el blanco el más fresco. Los barriles a rayas y grises eran similares, y en estos la temperatura no bajaba.

“Las rayas no redujeron la temperatura. Resulta que las rayas no enfrían realmente a las cebras”, dice Susanne Akesson.

Hace ocho años, ella y sus colegas de Hungría y España presentaron otra teoría, donde afirman que el pelaje brillante funciona como una protección óptica contra los tábanos chupadores de sangre y otros insectos que pican. Las moscas de caballo son atraídas por la luz polarizada, el tipo de luz que aparece cuando los rayos del sol se reflejan en una superficie oscura. Si los rayos de sol se reflejan en una superficie blanca, no habrá luz polarizada, de ahí la protección.

Hace dos años Susanne Akesson, el físico húngaro Gábor Horváth y sus colegas fueron galardonados con el Premio Ig Nobel por su investigación sobre luz polarizada, tábanos y por qué estos insectos chupadores de sangre molestan mucho más a los caballos oscuros que a los caballos blancos.

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