Sacrifican a una perrita sana para enterrarla junto a su dueña

La dueña de Emma, una perrita de raza Shih Tzu, había dejado por escrito su deseo de ser enterrada junto al animal. Pero a tenor lo lo ocurrió debió especificar algo más, en concreto, explicar que a la perra habría que enterrarla una vez muerta y no sacrificarla para ello.

Cierto es que pedir ser enterrado junto a una mascota crea luego el problema de que habría que desenterrar a la persona para cumplir su deseo cuando el animal muera. Pero cualquier cosa sería mejor que un sacrificio sin sentido.

La historia sucedió en el Condado de Chesterfield en Virginia (Estados Unidos) y los directores del refugio en el que se había recogido al animal intentaron parar la locura, pero no fue posible.

Parecía fácil encontrar una familia para Emma, pero de nada sirvieron las peticiones ni la presión para evitar que se cumpliera antes de tiempo la última voluntad de su dueña.

Los restos incinerados de Emma ya descansan junto a los de su dueña, que descansa en paz… ¿o no?