Tarda cuatro horas en comerse un paquete de patatas para volar sin mascarilla hasta Tenerife

Hizo cálculos y la jugada le salió perfecta: cada dos minutos y medio se comía una patata

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Cuantas más normas hay y más exigentes son más picaresca se da. En plena pandemia, con la obligatoriedad de usar mascarillas casi en todo momento, un turista británico consiguió realizar un vuelo de varias horas con la cara al descubierto. Y no, nadie le dijo nada.

Michael Richards voló desde Huddersfield (norte de Inglaterra) hasta Tenerife sin mascarilla ¿Cómo lo hizo? Pues comiendo.

Antes de subir al avión compró un tubo grande de patatas Pringles, de vinagre y sal concretamente. Una vez en el avión se quitó la mascarilla y abrió el paquete para degustarlo lo más lentamente posible. Hizo cálculos y la jugada le salió perfecta: cada dos minutos y medio se comía una patata, explicó en sus redes sociales el protagonista de esta historia, que ha vuelto a poner sobre la mesa el debate del uso de mascarillas.

«Puedes quitarte la mascarilla si vas comiendo y/o bebiendo en el avión», explicó Richards, que también se pidió un café para completar su «hazaña».

En el avión no hubo quejas de otros usuarios y la tripulación no pudo llamarle la atención porque comer está permitido y nada se especifica en las normas sobre la velocidad mínima o tiempo máximo.

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