Tres años de vacaciones «regaladas» a una mujer para cuidar a su hijo

Días de vacaciones que le han ido regalando vecinos de República de San Marino, para que pueda ocuparse de su hijo, que quedó tetrapléjico en un accidente

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Sabrina y s hijo, u hijo, que en mayo de 2018 tuvo un grave accidente de moto que le dejó tetrapléjico. EFE

Cristina Cabrejas | EFE – Sabrina Guerra lleva tres años de vacaciones pagadas. Días libres que le han ido regalando los ciudadanos de su país, la República de San Marino, para que pueda ocuparse de su hijo, que el 1 de mayo de 2018 tuvo un grave accidente de moto que le dejó tetrapléjico.

Aquel día la vida de Bryan Toccaceli, que ahora tiene 26 años, cambió para siempre y con ella la de su madre. Campeón de motocross Titan, tuvo un grave accidente durante el entrenamiento que le dejó paralizado del pecho para abajo, incluidos los brazos, y por ello necesita asistencia las 24 horas del día.

Su madre, Sabrina Guerra, de 51 años, trabaja como cocinera en un colegio y lo primero que hizo fue pedir una excedencia, pero a su compañera y amiga Cristina Severi, que se define como una apasionada de las redes sociales, se le ocurrió una idea, un premio para una madre ejemplar: el regalo del tiempo.

Según la legislación de San Marino, los ciudadanos públicos o privados, pueden donar sus días de vacaciones no utilizados para permitir que colegas de la misma empresa, sector o incluso a nivel intersectorial se ocupen de familiares discapacitados que necesiten asistencia.

Severi puso en marcha una campaña en Facebook para que quien quisiera pudiera donar días libres a su amiga para que se quedase en casa cuidando a su hijo. La respuesta fue tan masiva que se acumularon 1.000 días de vacaciones remuneradas.

Desde enero de 2019, Guerra está de vacaciones ocupándose de Bryan y dándole el cariño y una calidad de vida que jamás se hubiera podido permitir si no hubiera podido dejar de ir a trabajar.

«Nunca me hubiera imaginado esta generosidad. Pensaba que alguno me habría donado algún día, pero no tantos. No puedo creer que tanta gente me lleve en su corazón», confiesa en una conversación telefónica con Efe.

Por el momento ha acumulado vacaciones hasta el próximo 4 de enero, pero cada seis meses se actualiza su estado laboral y descubre cuántas y quienes son las personas que le han donado sus días libres. Muchas de ellas las conoce porque son las cocineras y profesores y profesoras de su escuela, pero otros no sabe ni quiénes son y muchos han preferido quedar en el anonimato.

Algunos le han regalado un día, otros 20 veinte: «Mi director incluso me dio 27, en el umbral de la jubilación. Un médico del hospital estatal me dio uno de sus días libres durante la pandemia. Todos sabemos lo que pasaba en los hospitales aquellos días y él me dio uno de sus días libres. Su gesto realmente me conmovió», explica.

Cada día regalado, «uno, veinte, todos son importantes para mi», asegura.

«Tengo vacaciones para usar hasta el 4 de enero del año que viene. Entonces tendré que tomar una decisión. Quizá tomarme una excedencia de dos años, pero lo que más me gustaría es volver a mi lugar de trabajo, entre mis compañeros», desea, aunque sabe que Brian la necesita para todo.

Su hijo ha empezado a trabajar en la agencia de Turismo de San Marino cuatro horas al día, tres días a la semana, y cuenta con la ayuda de los servicios domiciliarios para ayudarla a lavar y asistir a su hijo.

Subraya con emoción como todas estas personas se han privado de su tiempo libre para dárselo a ella. «Yo sé lo que es esperar que lleguen las vacaciones y estas personas me han regalado sus días. Es emocionante», añade.

Ahora espera que un día pueda devolver el favor a una persona a quien como a ella «le haga falta un poco de tiempo».

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