Una transexual rompe barreras en Pakistán licenciándose en Medicina

Sarah Gill se ha convertido en la primera licenciada en Medicina en Pakistán abiertamente transexual, todo un logro en este conservador país islámico

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EFE – Sarah Gill se ha convertido, según defiende, en la primera licenciada en Medicina en Pakistán abiertamente transexual, un logro en este conservador país islámico al que se suma ahora una oferta para trabajar en un hospital.

La doctora Gill anunció este miércoles a Efe que el Centro Médico de Postgraduados Jinnah (JPMC) de Karachi, la capital de la provincia meridional de Sindh, le ha ofrecido un puesto de residente, y ahora solo espera que «pronto» se formalice el nombramiento.

«Siguiendo las instrucciones del jefe de Gobierno de Sindh, Murad Ali Shah, la gerencia del hospital me ofreció un trabajo», explicó la doctora, que obtuvo el título de licenciada en Medicina y Cirugía el mes pasado.

Gill, que también es activista por los derechos de su comunidad, dice que uno de sus mayores deseos es que su ejemplo sirva para que los transexuales del país asiático tengan aspiraciones más altas.

Pero como suele suceder con los transexuales en el conservador Pakistán, la vida de Gill no ha sido fácil, al ser primero expulsada de su hogar con 14 años cuando su padres descubrieran su homosexualidad, para luego tener que padecer los abusos y la discriminación habitual que sufre su comunidad en el país.

«Mi madre lloró mucho cuando supo que era transexual», cuenta Gill, que explica que cuando la abandonaron sus padres, un grupo de transexuales la acogió.

«Ahora, cuando me convertí en médica, mis padres me aceptaron de nuevo», celebra la doctora, que pide a todas las familias que apoyen a sus hijos sin importar su orientación sexual, al tiempo que insta a los transexuales a estudiar y tener grandes aspiraciones.

Por ahora los asesinatos, violaciones, palizas, insultos y la discriminación laboral forman parte de la vida de las transexuales paquistaníes, que en muchas ocasiones se ven abocadas a la mendicidad, la prostitución o el baile para ganarse la vida.

Esa discriminación continúa ocurriendo a pesar de que el Tribunal Supremo reconoció en 2009 la existencia del «tercer sexo» para los documentos oficiales y en 2018 el Parlamento aprobó una ley que establecía los derechos de los transexuales y prohibía su discriminación en instituciones educativas y en el ámbito laboral.

La doctora Gill se une así a otras transgénero que han abierto nuevos caminos en Pakistán, como Marvia Malik, quien en 2018 se convirtió en la primera transexual en presentar un programa de televisión en el país, o Reem Sharif, que lucha por su comunidad desde el primer centro para transexuales de la Policía paquistaní.

«Quiero felicitar a Pakistán y a la comunidad transexual por lo que hemos logrado, hicimos historia», sentenció la doctora Gill en un vídeo tras licenciarse.

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