Publicidad Ai
Publicidad Ai

Viruji

Una orca con un marcaje satelital ayudará a evitar colisiones con los veleros

EFE | Una de las aproximadamente sesenta orcas que viven en las aguas españolas, especialmente en el Estrecho de Gibraltar y la costa gallega, ha asumido la misión de llevar incrustado en su aleta dorsal un mecanismo para alertar de la zona donde están, para ayudar a evitar los impactos con veleros que, por razones […]

Publicidad AiPublicidad Ai

EFE | Una de las aproximadamente sesenta orcas que viven en las aguas españolas, especialmente en el Estrecho de Gibraltar y la costa gallega, ha asumido la misión de llevar incrustado en su aleta dorsal un mecanismo para alertar de la zona donde están, para ayudar a evitar los impactos con veleros que, por razones desconocidas, se han multiplicado en los últimos años.

El marcaje satelital de esta orca ya ha permitido elaborar el primero de los mapas semanales que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico realizará a partir de ahora para que los navegantes puedan estar al tanto de dónde se ubican las familias de cetáceos y evitar transitar por ellas.

Es una de las medidas con las que se pretende minimizar el número de impactos de orcas a veleros que comenzaron a registrarse hace unos tres años y que han multiplicado las situaciones peligrosas para los veleros y sus tripulantes, especialmente en el Estrecho de Gibraltar y la costa gallega.

VEINTICUATRO VELEROS RESCATADOS EN 2023
Salvamento Marítimo ha tenido que asistir y remolcar en este año, hasta finales del pasado mes de mayo, a 24 veleros que tuvieron problemas en el mar tras encontrarse con las orcas en aguas del Estrecho de Gibraltar.

El número casi duplica los catorce rescates que tuvieron que hacer en todo el año 2022 y los 13 que hicieron en el 2021, según datos facilitados a EFE por este organismo, y que no incluyen los episodios en los que los veleros no precisaron su asistencia.

Uno de los últimos se produjo sobre las 22:00 horas del pasado 25 de mayo, cuando los cuatro tripulantes de un velero de 20 metros de eslora que navegaba de Tarifa a Gibraltar alertaron de que habían sufrido una colisión con un grupo de orcas. La embarcación se quedó a la deriva por la rotura del timón y con una vía de agua abierta que la anegó.

Salvamento Marítimo rescató a los cuatro tripulantes en un helicóptero y remolcó el velero hasta el puerto de Barbate.

¿UN JUEGO DE CRíAS?
Este es un ejemplo de los episodios que comenzaron a darse en el 2020 y que desde entonces se repiten, sin que la comunidad científica se haya puesto de acuerdo para explicar este nuevo comportamiento de las orcas: ¿Un nuevo juego de un animal muy social que interactúa con lo que se encuentra? ¿Una venganza porque algún miembro fue atacado? ¿Un entrenamiento de las crías para la caza de atún?

Lo que si parece claro es que las orcas se limitan a dar apenas «un pequeño toque» o mordisco a la pala del timón de los veleros.

Si su intención fuera atacar, las orcas, que pueden pesar desde las dos toneladas cuando son crías a las siete cuando son ejemplares adultos y suelen nadar a 50 kilómetros por hora, podrían hundir en un segundo las embarcaciones.

Según los expertos, son unos animales pacíficos, sociables y curiosos, que nunca han atacado a los humanos.

Los testimonios de algunos patrones de los veleros que han sufrido estos contactos han explicado que las orcas jóvenes pasaron por debajo de las embarcaciones, tocando el timón, mientras las orcas adultas se alinean a ambos lados del barco, como si estuvieran acompañando un juego de sus crías.

UN MARCAJE SATELITAL, ENTRE LAS MEDIDAS PARA CAMBIAR ESTE HÁBITO
Hasta ahora estas interacciones han llevado a medidas como restringir temporalmente la navegación de veleros en algunas áreas. Y ahora el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha emprendido otras para reducir estos contactos y estudiar estos nuevos comportamientos de una especie incluida en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.

Para ello ha emprendido el marcaje satelital, con la colaboración de la plataforma Conservación, Información y Estudio de Cetáceos (CIRCE).

«Con un rifle de aire comprimido se dispara una pequeña flecha con un dispositivo que tiene unos pequeños dardos de titanio que quedan en la aleta dorsal. Es prácticamente indoloro, y al cabo de un mes o mes y medio el mismo animal lo echa para afuera», explica a EFE Renaud de Stephanis, coordinador de CIRCE.

Esta entidad mantendrá durante los próximos meses a una o dos orcas con estos dispositivos, lo que permitirá elaborar los mapas para identificar las zonas de mayor y menor riesgo para los navegantes.

Las orcas, que visitan en primavera y gran parte del verano el Estrecho, cuando por la zona transitan los atunes, y después viajan al norte, se desplazan en familias, por lo que la información que aporte una de ellas es válida para el grupo.

Además, se están testando, con grupos de expertos, otras técnicas para minimizar las interacciones, e impulsando acciones para profundizar en el conocimiento de los hábitos de las orcas y desarrollar técnicas para «reeducar» el hábito que han adquirido de tocar veleros.

EN CASO DE ORCA, A MOTOR HACIA AGUAS POCO PROFUNDAS
Las autoridades de seguridad marítima han emitido una serie de recomendaciones a los navegantes en caso que se encuentren con una interacción con las orcas.

Navegar, preferiblemente a motor que a vela, y a la mayor velocidad posible hacia aguas menos profundas, es la principal de las recomendaciones, así como extremar las medidas de protección de los cetáceos evitando la realización de conductas que puedan causar muerte, daño, molestia o inquietud a los animales.

Además, recuerdan la obligación de todo patrón de informar de estas interacciones y les piden que, cuando sea posible, y sin desatender «la precaución y el cumplimiento de las obligaciones propias de la buena práctica del marino», tomen registro fotográfico de los ejemplares de orca «involucrados en el suceso».

TE RECOMENDAMOS

ÚNETE A NUESTRO BOLETÍN