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Risa, la forma de comunicación más divertida

Isabel Martínez Pita. EFE | Cuando reímos y nos divertimos sanamente, nuestros ojos adquieren un brillo característico, aumentan las secreciones lacrimales, de orina y saliva que son reguladas por el sistema nervioso. Demuestran, generalmente, emociones positivas que reflejan un buen estado anímico en el ser humano, a diferencia de la sonrisa triste, la risa maliciosa […]

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Isabel Martínez Pita. EFE | Cuando reímos y nos divertimos sanamente, nuestros ojos adquieren un brillo característico, aumentan las secreciones lacrimales, de orina y saliva que son reguladas por el sistema nervioso. Demuestran, generalmente, emociones positivas que reflejan un buen estado anímico en el ser humano, a diferencia de la sonrisa triste, la risa maliciosa o burlona, que pueden expresar amargura o pesimismo, cuando no desprecio.

Así entendida la risa es conocida en el mundo como un síntoma de buen humor, si bien es cierto que no se ríe en la misma medida en todas partes, puesto que depende de ciertos factores como son la cultura, el clima, etc. Por ejemplo, en los países con clima frío, la gente ríe menos que en países con climas cálidos que son más propensos a la risa y al optimismo.

CADA VEZ REÍMOS MENOS.
La risa es algo innato en el ser humano, nadie necesita aprenderla; sin embargo, los problemas de la vida moderna tales como el estrés, la ansiedad, etc., nos llevan a reír cada vez menos. Se ha demostrado que, en la sociedad actual, los niños de entre 7 a 10 años se ríen alrededor de 300 veces al día, mientras que un adulto considerado muy risueño lo hace unas 100; los que aún sienten ganas de reírse, pero poco, lo hacen menos de 70 veces al día. También hay personas que no se ríen nunca o que lo hacen raramente.

De todas formas, deberíamos tener en consideración las aportaciones favorables de la risa en nuestra mente y sus beneficios en nuestra salud. Se considera, científicamente, desde hace tiempo que emociones positivas, como la risa y el buen humor, pueden ser herramientas eficaces para afrontar, sobre todo en las personas adultas, enfermedades o estados anímicos negativos.

Los beneficios físicos de la risa son muchos, puesto que 20 segundos de risa equivalen a tres minutos de ejercicio constante en el gimnasio. Cuando reímos, los músculos de la cara, tórax y abdomen se relajan y se contraen con gran velocidad, mejorando su tono, además ayuda a que el sistema inmunológico funcione de manera óptima. Algunas teorías médicas atribuyen estos efectos beneficiosos a la liberación de endorfinas que se produce mientras reímos.

RISA CONTRA EL ESTRÉS.
Psicológicamente, cuanto mayor sea la capacidad de estar de buen humor más cambiará de sentido la perspectiva a nuestros problemas. Con la risa, liberamos las tensiones acumuladas, conseguimos una mayor estabilidad emocional y, sobre todo, nos distancia de nuestras experiencias desagradables.

Por el contrario, las emociones negativas hacen más vulnerables a las personas a contraer enfermedades, aunque no sean su causa, mientras que las emociones positivas no curan, pero ayudan a sobrellevar la enfermedad, el dolor o la angustia de forma menos intensa y favorecen el proceso de recuperación.

Es de apreciar el estudio realizado en 2000, de la Clínica Mayo de Rochester (Nueva York, EE. UU.) sobre cerca de mil individuos, por el que se concluyó que las personas optimistas vivían más y con mejor salud que las pesimistas.

La risa es una respuesta biológica producida por el organismo a determinados estímulos, pero la sonrisa, precedente de la risa tanto etimológica como físicamente, también tiene su importancia, puesto que la sonrisa se considera según el Diccionario de la Lengua Española como “una forma silenciosa y suave de risa” y, de entre las señales emocionales, es la más contagiosa de todas. Cuando sonreímos alentamos los sentimientos positivos propios y los de la persona a la que sonreímos.

Al igual que la risa, la sonrisa es innata. ¿Quién no ha visto un bebé sonreír y reír sin necesidad de hacerle mucha fiesta? Lo comienzan a hacer a las seis semanas de vida y constituye el primer lenguaje del ser humano. Primeramente, se trata de un comportamiento físico y, paulatinamente, va evolucionando hasta convertirse en una conducta emocional y, lo que es más importante, si nos animamos a sonreír con frecuencia, ya adultos, este gesto mejora nuestro estado de ánimo.

EXPRESIÓN FRÍVOLA Y DEL MAL GUSTO.
Antes, aproximadamente, del siglo XIX, la risa no era vista más que como una expresión frívola y de mal gusto en sociedad, que demostraba poca profundidad de inteligencia. Sin embargo, ya algunos pensadores clásicos estudiaron las causas de la risa y sus repercusiones.

En griego antiguo existían dos palabras para la risa: “gelao” (brillo, resplandor de alegría) y “katagelao” (risa de arriba a abajo). Como puede intuirse la primera hace alusión a la ‘risa sana’ y la segunda a la ‘risa despectiva’. En el latín de la Antigua Roma, aparece la palabra “risus”, precedente de la que usamos en castellano, a la que además añadieron la palabra “subrisus” que significa ‘risa para los adentros’ o ‘secreta’.

En el Antiguo Testamento aparecen dos palabras para la risa que probablemente se corresponden con las palabras hebreas, “sakhaq”, que significa ‘risa feliz’ e “iaag”, ‘risa burlona’. En el lenguaje actual, correspondería a “reírse con alguien” y “reírse de alguien”.

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