La resistencia del mejillón podría ser útil para nuevos tratamientos médicos

Su sistema está basado en genes que comparten todos los individuos de la especie y tiene, aproximadamente, un 20% de "genes prescindibles"

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Mejillones (Joycemay en Pixabay).

EFE | El conocimiento del genoma del mejillón, que ofrece una gran resistencia frente a organismos patógenos y contaminantes, podría ser aplicado al diseño de nuevos tratamientos frente a enfermedades, según se concluye en una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Vigo.

El estudio ha permitido identificar los más de 65.000 genes del mejillón mediterráneo (mytilus galloprovincialis), más del doble de los que tiene el ser humano.

El genoma completo de este molusco, que los investigadores califican como un «superorganismo marino», ha permitido a los expertos comprender la enorme capacidad de adaptación y resistencia al «estrés» que sufre en el ecosistema marino.

Este estudio, que ha sido publicado en la revista Genome Biology y del que se ha hecho eco la revista Science, demuestra que la arquitectura genómica del mejillón, especie que se alimenta mediante filtración, es «totalmente inusual» para un animal.

Su sistema está basado en genes que comparten todos los individuos de la especie y tiene, aproximadamente, un 20% de «genes prescindibles», que no son compartidos por todos y que están relacionados con sus funciones de supervivencia.

Sería el estudio de estos genes, destacan desde el CSIC en un comunicado, el que permitiría trasladar estos conocimientos al ámbito del diseño de nuevos tratamientos frente a enfermedades.

«Que un animal tenga un 20% distinto su genoma que otro de su misma especie es realmente inaudito. Al principio pensamos que era un error, pero al final pudimos comprobar que era cierto», señala David Pousada, investigador de la Universidad de Vigo y coautor de este estudio, que reconoce que éste es un «fenómeno nuevo» en los animales.

Su compañero en este proyecto, Antonio Figueras, investigador del CSIC, apunta que la resistencia de éste a condiciones medioambientales adversas, «que incluso llega a conferirle al mejillón la denominación de especie invasora», se podría explicar por las características descubiertas en el genoma.

La investigación, en la que han colaborado científicos de las universidades italianas de Trieste y Padua, entre otros expertos, refleja que la función de estos genes forma parte de una estrategia «evolutiva» que les permite adaptarse a todo tipo de circunstancias.

«Los mejillones son unos bichos durísimos y prácticamente no hay ningún sitio con clima templado donde no haya mejillones», indica Pousada, que añade que esta característica solo se había descubierto en microorganismos y ocasionalmente en plantas, microalgas y hongos.

Los resultados de este estudio podrán ser aplicados también al cultivo de este bivalvo, en el que España es el segundo mayor productor mundial después de China, con 250.000 toneladas anuales extraídos prácticamente en su totalidad en las rías gallegas.

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